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Seremos un partido educado y no nos amontonaremos para la foto, gracias a lo cual, si se nos infiltrara algún Guerra, no podrá decir aquello de “el que se mueve no sale en la foto“. Será imposible porque aquí, para salir en la foto, ha hecho falta moverse antes por la calle, y mucho: herencia de los movimientos cívicos.

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 La foto supra es de nuestra pareja de ases: Rosa Díez y Fernando Savater en el Forum Europa de Nueva Economía, explicando lo del partido a un montón de gente influyente. Sigue el eco de los resoplidos, pero va ocupando su anecdótico lugar. Teniendo en cuenta que casi no hemos podido explicar nada, la expectación creada por nuestra aparición colectiva no deja de ser sorprendente, y todo un síntoma de que se va extendiendo la percepción de que el sistema de partidos heredado de la Transición ha dejado de ser una solución para acabar convertido en problema. De uno de los problemas más grandes no asistió nadie conocido; del problema actualmente gobernante. Su medio más perruno suspiró aliviado porque Rosa Díez había reconocido que UPyD (a mi no me gusta que le quiten la “y”) no es “una escisión del PSOE”. No, pero hay montones de ex socialistas.

Así las cosas, mostrando esa preocupación por posibles escisiones, cabe augurar un mal futuro al partido de Zapatero el día que deba desalojar el gobierno. Otros, en cambio, comienzan a interesarse por algunas propuestas nuestras que tampoco hace el PP, ni hará porque no puede; ha ido demasiado lejos en el camino de la centrifugación (pero bienvenido si se da cuenta). Por ejemplo, devolver al Estado competencias en educación y fiscalidad. O urbanismo. En Alemania lo han hecho sin problemas, los lander han devuelto competencias al poder central pese a que bávaros, renanos, sajones y prusianos se amen tanto entre sí como, por ejemplo, murcianos, aragoneses y catalanes por el agua del Ebro. Así que imposible no es. Lo que se necesita es claridad de ideas y pocas letras al cobro, es decir, nacer libres de hipotecas territoriales. Y no dar por hecho que el nacionalismo tiene el privilegio innato de que sus avances son absolutamente irreversibles; ¿por qué diablos iba a ser así? Incluso los glaciares avanzan y retroceden.

Carlos Martínez Gorriarán

FUENTE: Basta Ya

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