Apunto de cumplir 75 años y retirado hace tiempo de la vida pública por razón de su enfermedad, la figura de Adolfo Suárez merece hoy día el máximo reconocimiento de los españoles. Si Don Juan Carlos ha recibido con justicia el calificativo de «motor» del cambio, Suárez fue la pieza determinante de un proceso conducido con una mezcla de audacia y prudencia, siempre inspirado por el interés general de España.

No fue fácil ni mucho menos la concordia en un país marcado entonces por las secuelas de la guerra civil y del prolongado régimen autoritario de Franco. El líder de UCD lo consiguió a base de convicción sobre los fines y habilidad en las estrategias, logrando de forma definitiva e irreversible la incorporación de España al mundo moderno. He aquí el legado de un político que supo conectar con el sentimiento de una gran mayoría social para desarrollar un proceso modélico, la Transición, desde un sistema autocrático a la democracia constitucional sin ruptura de la legalidad formal, estudiado como ejemplo en muchos centros académicos del mundo.

Conviene reiterar ahora esa deuda que nuestra sociedad tiene contraída con una figura capital en la historia reciente, porque una parte sustancial de su legado está en peligro a causa de una política irresponsable, puesta en marcha por Rodríguez Zapatero, que cuestiona principios básicos como el modelo territorial o la cooperación positiva entre la Iglesia y el Estado.

ABC recupera hoy una entrevista realizada a Suárez cuando era jefe del Ejecutivo, que no se publicó entonces -a petición del entorno presidencial- por razones que se desprenden fácilmente de su lectura. El líder centrista muestra una sinceridad que no es frecuente en los políticos en activo, ofreciendo un verdadero testimonio a corazón abierto sobre los problemas nacionales. Por fortuna, algunos temas planteados, como los referidos a las Fuerzas Armadas, no suponen ya preocupación alguna.

Sin embargo, el nacionalismo soberanista sigue siendo una amenaza para la convivencia social y política. Suárez anticipa con lucidez ciertos desarrollos posteriores de la organización territorial y demuestra que era plenamente consciente de la situación, a pesar de las acusaciones interesadas de oportunismo que algunos le formulaban entonces. Por fortuna, el paso del tiempo ha hecho justicia a su figura. ABC presenta a sus lectores un documento de excepcional interés que aporta nueva luz sobre la Transición democrática desde la perspectiva de un protagonista del más alto nivel. Sincero, áspero incluso, nada complaciente con los enemigos de la España constitucional, Adolfo Suárez demuestra aquí la verdadera dimensión que alcanza su talla humana y política.

FUENTE: ABC

Anuncios