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 El PP ha advertido de que el nuevo partido político impulsado por el filósofo Fernando Savater, el profesor Carlos Martínez Gorriarán y la ex eurodiputada socialista Rosa Díez se sustenta sobre un espacio que «ya está ocupado» por los populares. El PSOE ha preferido minimizar el debut de Unidad, Progreso y Democracia, aunque varios analistas perciben que los socialistas llevan días insistiendo con inusual frecuencia y firmeza en declaraciones muy en línea con el sustrato ideológico de la nueva formación -sin ir más lejos, las palabras del ministro Rubalcaba aseverando que la fórmula de «diálogo» empleada con ETA «nunca se volverá a dar»

Ciutadans espera con impaciencia a que UPD conforme su directiva para intentar negociar «una lista única» de cara a las eleciones generales. Y todo eso, sin que las siglas hayan sido presentadas siquiera en sociedad, acto que tendrá lugar el próximo día 29 en Madrid.

De todo ello, se deduce una conclusión: mientras los dirigentes de los principales partidos se debaten sobre qué espacio social y electoral colonizarán sus próximos colegas, éstos ya ejercen de cuña. «Hay un elemento que no se puede dejar de lado: si consideramos el conjunto de organizaciones políticas como un sistema, en cuanto alguien sale en defensa de unas tesis y reclama un espacio obliga a los demás a reubicarse ideológicamente. Por lo tanto, UPD ya hace una función. Y no me cabe duda de que los discursos que vayan a producirse ahora de cara a las elecciones de marzo no van a ser los mismos que si ese partido no estuviera», pronostica Joseba Arregui, ex consejero del PNV y portavoz de Aldaketa.

Yo te votaría pero…

Para el sociólogo Xabier Aierdi, la formación de Savater reúne las bazas para convertirse en un ‘second best’, el segundo mejor, el partido preferido por los electores si no eligieran a otro por delante. Bien por convencimiento o por utilidad del voto. «Una cosa es ser un referente moral o ético, pero otra muy diferente es que te den su sufragio. Sucedió con Euskadiko Ezkerra. Y en este caso, puede darse también el argumento de ‘qué bien me caes; yo te votaría, pero es que ya voto a aquel’». Aierdi, como otros expertos consultados, considera que el margen electoral del partido que surja de la Plataforma Pro «es muy estrecho, casi imposible», y opina que los mejores resultados podría cosecharlos en Madrid y Barcelona. Aventura una representación máxima de tres diputados, los mismos que baraja la plataforma y el director del Euskobarómetro y catedrático de la UPV, Francisco Llera.

«La participación en elecciones legislativas tiene una oscilación de diez puntos censales. IU subsiste con un 5% de los votos válidos y los nacionalistas se reparten otro 10%. Por lo tanto -considera el sociólogo Llera-, de entrada no es imposible captar entre un 3% y un 5% de los votos y obtener dos o tres diputados. Basta ver lo sucedido con Ciudadanos en Cataluña, en una situación de mayor pluralismo de oferta y de peor encaje político».

¿Y en Euskadi? Responde Xabier Aierdi con pesimismo: «En el País Vasco tienes el siguiente campo: 400.000 votos son para el nacionalismo institucional; 200.000 van al PSE; algo más de 100.000 son de la izquierda abertzale y el PP tiene consolidados otros 150.000. Quedan unos 100.000 para EB, Aralar Este reparto ha cambiado poquísimo desde hace lustros y no va a variar».

Desde el CDS, la Izquierda Democrática de Joaquín Ruiz Giménez o la Nueva Izquierda, desgajada de IU e impulsada por un Diego López Garrido que terminaría siendo el actual portavoz parlamentario del PSOE, en la historia democrática de España abundan las plataformas que fracasaron al dar el salto a la política con mayúsculas. ¿Puede ser diferente ahora, cuando el referente lo encabezan rostros conocidos, forjados en su trayectoria de oposición al terrorismo y el nacionalismo «excluyente»? «Creo que no es posible convertir a las víctimas del terrorismo en un partido político. Sí es posible que sean un movimiento necesario. Gesto por la Paz ha sabido mantener su impulso ético y su lugar como plataforma cívica y con el paso del tiempo ha ido ganando en credibilidad. Eso le permite permanecer en el espacio público con la tranquilidad que otros no tienen», dice Aierdi.

Los expertos tienen claro que el partido de Savater jugará en un terreno precisamente poco dado a la calma, determinado por el bipartidismo y alimentado por la crispación. Una olla. Y a más confrontación, «mayor polarización del voto» entre el PSOE y el PP. «No hay lugar para nuevas experiencias de gran calado», subraya Manuel Pérez Yruela, investigador del CSIC y director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía. «Además, es muy complicado sustentar una oferta política sobre la visión territorial del Estado. Es un debate importante, pero no tanto como las pensiones. Un partido debe articular un programa en educación, economía, política social, sanidad »

Realidad plurinacional

Pero no solo eso. La España actual también revela que, con la estrategia, es imprescindible saber jugar en el achique de espacios. El politólogo Jordi Borja señala cómo «el PSOE ha evolucionado suficientemente de la izquierda al centro para ocupar un espacio liberal democrático», mientras el «PP se ha comido el terreno hasta la extrema derecha», lo que describe a los dos grandes bloques en España. Xabier Aierdi añade la especificidad de «una realidad plurinacional que se plasma en una serie de formaciones nacionalistas», para culminar el retrato electoral de un país que, visto desde arriba, arrojaría dos enormes parcelas y muchos minifundios.

La Plataforma Pro ha querido huir del debate sobre a qué grupo ‘perjudicará’ en las urnas. Savater considera que uno de sus caladeros será el de los abstencionistas, un «electorado de ida y vuelta en el que anida una parte del voto útil entre los dos grandes y en el que suele haber, por tanto, ‘huérfanos temporales’, tanto de la izquierda como de la derecha, aunque más de la primera», describe Francisco Llera. La propuesta «tiene que dirigirse sobre todo a esos ‘desencantados’».

Incluso así, los expertos se muestran convencidos de que UPD no podrá escapar a la inercia del bipartidismo. Y en esa vorágine, arañará apoyos al PP, pues «cuelga en el mismo espacio», señala Jordi Borja. El experto de la Universidad Oberta de Catalunya, no obstante, pone de relieve que la deriva a la derecha de los populares y un PSOE «que no cumple una función más audaz respecto a las reformas, el laicismo o la política redistributiva» permiten que haya «vacíos» sociales y políticos que nadie «ha colonizado».

Hay en el nacimiento de un nuevo partido otros factores que miran más allá de las urnas. Posiblemente, con los que mejor haya que quedarse. «La cuestión no es convertirse en una gran fuerza o calibrar si un 10% o un 15% de respaldo es un éxito. Lo importante es obligar a los demás a moverse», apunta Arregi.

Aierdi concuerda que «dos o tres diputados pueden dar mucho juego», mientras Francisco Llera destaca los beneficios del aire fresco en la política española. «De entrada es casi inevitable que la nueva plataforma sea percibida como algo ecléctico y heterodoxo, pero eso no es necesariamente negativo desde el punto de vista de la competición y de la apertura de un espacio nuevo. Para el sistema político español creo que es bueno que acierten en la oferta y tengan éxito».

Miguel Pérez

FUENTE: El Diario Montanes

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