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 Rajoy ha asegurado que seguirá defendiendo el modelo de Estado y los principios fundacionales que preconiza el Partido Popular. La mordaza colocada sobre la posibilidad de la candidatura de Gallardón y la primacía de los barones componen la sintomatología de la crisis popular.

Lo que, dicho en otras palabras, significa una línea de conservadurismo centrista combinado con unas altas dosis de liberalismo económico, sobre todo el de algunas empresas públicas, y el catolicismo integrista. Y es que, el ciudadano de clase media-alta y alta, propietario de una empresa particular o profesional liberal y católico practicante no es el único votante, ni muchos menos ciudadano español a los que pretenden “guiar”. Si en verdad, el Partido Popular quiere legitimar su proyecto político, deberá contar de forma ecuánime con el apoyo de todos los sectores de la sociedad. Una labor que pasará por tener en cuenta y respetar la heterogeneidad de clases sociales, condiciones socio-laborales, ideologías, religiones y líneas de pensamiento que conviven en nuestro país.

El Partido Popular ha manifestado implícitamente, una vez más, que está al servicio de esta minoría y sus intereses. Y que, sólo apoyará los objetivos del resto de ciudadanos si éstos coinciden con el de esta élite social. Así, muchos simpatizantes coincidirán con los fines de los herederos de Alianza, pero que no esperen mucho más de un gobierno formado por los oligarcas de la Castilla profunda. Por tanto, el rancio sabor de los tiempos antiguos, el incienso castizo y la falta de preparación de los lores populares que acompañan a Rajoy en sus listas, deja entrever el problema interno.

Y esa cuestión, es la necesaria promoción de las auténticas personas preparadas en el Partido Popular, con una clara idea de España y de las necesidades de los ciudadanos. Algo que, se hace preciso una y otra vez más, y que de no ser así, muchos votantes descontentos tanto de la izquierda como de la derecha auparán a la vanguardia ciudadana encabezada por Basta Ya y Ciudadanos. Pues, es un riesgo tan real que la mismísima Celia Villalobos ha pedido que desde los medios afines al PP, se prohibiese la cobertura de Rosa Díez y su nuevo partido.

Al menos, la indicación de Celia expresa la constancia de esa crisis entre los antiguos elementos pseudo-franquistas y una nueva línea que legitime realmente a la ciudadanía huérfana de nuestro país. Pues la victoria de los primeros será suficiente para dar lugar a la escisión de los populares renovados o a su integración en la Plataforma Pro. Estén alerta.

Francisco Collado

FUENTE: Diariolatorre.es

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