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El anuncio de la creación del nuevo partido político que surge de la Plataforma Pro ha tenido ya sus efectos poisitivos. El debate en los medios de comunicación –simplificado y reduccionista– sobre a quien puede perjudicar más esta nueva propuesta política sive para confirmar –por si alguien tuviera alguna duda– la necesidad de impulsar un proceso de  regeneración democrática en la política española.

Todos los análisis corporativos que estos días he escuchado al respecto resultan impropios de un país con una estructura social saludable y vertebrada; y están enormemente alejados de las reflexiones que se hacen individualmente cada uno de nuestros conciudadanos. Lo que yo percibo por lo que recibo en mi correo, por lo que me dice la gente por la calle, por los mensajes que me llegan, es que la ciudadanía en general mira con una espectativa positiva el nacimiento de este nuevo partido; que a nadie le molesta; que se alegran de que hayamos dado el paso; que les parece estupendo tener algo diferente para elegir. No conozco a nadie que esté preocupado por “a quien le quita votos”, salvo a los que desde las estructuras de los partidos gestionan el poder y temen tener menos para repartir. 

La gente en general se alegra de tener ante sí una nueva oferta política; una oferta que podrá analizar, acoger o rechazar.  Existe una enorme espectación por saber más de nosotros, de lo que pensamos, de lo que queremos hacer, de donde nos vamos a presentar, de cómo poder contactar, de qué hacer, de los actos previstos fuera del País Vasco o Madrid… Casa mal esa reacción tan positiva (la de una ciudadanía viva, deseosa de participar, de saber, de opinar…) con las reacciones de las clerecías de los partidos políticos, preocupados sólo por su espacio electoral.  Las estructuras partidarias (y por ende los que siguen teniendo el pensamiento viejo de y sobre la política) acaban de descubrir con horror que nace un partido que no va a apelar a los votantes sino a los ciudadanos. Los aparatos partidistas tienen un susto de muerte. Tienen razones para estar asustados; la política vieja a está en retirada. Los ciudadanos la van a jubilar.

Sin haber nacido aún ya hemos conseguido algo muy positivo: el debate sobre la necesidad de regenerar la política se ha puesto sobre la mesa. Y aunque unos y otros se quieran poner de perfil a la hora de asumir responsabilidades por el desencanto y el desapego con que los ciudadanos observan a los políticos y a los partidos políticos, todos ellos aceptan un hecho hasta ahora cuestionado: existe un enorme desencuentro entre la ciudadanía y la política.  Aunque no fuera más que por eso –que es por mucho más–lo que estamos haciendo ya ha merecido la pena.

Como se suele decir, para muestra un botón. Tres reacciones que califican a quien las protagoniza. Y que son el mejor ejemplo de que estamos en el buen camino.

Ayer en El Mundo Digital.

13. Hola Rosa. Celia Villalobos pidió a su partido que tratara de vetar tu aparición y la de tu plataforma en los medios afines al PP, ¿crees que desde el PSOE habrán hecho lo mismo con sus medios de cabecera?

R. No lo sé. Pero yo creo que no se pueden poner puertas al campo y que si la gente quiere escuchar unas nuevas voces y unas nuevas propuestas va a penalizar a quien no se las ofrezca. En todo caso, yo estoy, como siempre, a disposición de todos los medios de comunicación. En aquellos en los que no se me escucha, no se me ve o no se me lee es porque no me han llamado.

Ayer en el Blog de Santiago González.

En una entrevista en Radio Euskadi, Jáuregui recordó que compartió veinte años de trabajo con Díez en el País Vasco y afirmó que “esperaba” su decisión de abandonar la militancia del Partido Socialista. Dijo que también ha “agradecido” que se vaya por “el grado de discrepancia y censura que planteaba hacia su propia formación” y porque “no podía seguir siendo socialista mientras combatía al socialismo”.

Sobre el nuevo partido que, previsiblemente, fundará Rosa Díez junto a Fernando Savater, Jáuregui opinó que “conseguirá adeptos en el entorno del PP y se nutrirá de votos, no creo que muchos, de gente del PP”.

Más de un antiguo compañero de militancia partidaria ( y algunos amigos comunes) me han llamado sorprendidos por las declaraciones que ha hecho Jaúregui desde que anuncié mi baja en el PSOE. Yo tampoco lo esperaba de él. Creí que tantos años de trabajo en común iban a merecer,  más allá de las discrepancias políticas, un respeto personal. El mismo que yo siempre le he tenido. Qué le vamos a hacer; la política, ya se sabe, es muy injusta. Bueno, no; son las personas las que a veces no son justas. Y las que no siempre saben corresponder la amistad recibida.   Yo volvería a comportarme con Ramón Jaúregui  como lo hice en el pasado: siempre como su amiga y cada vez que  hizo falta como su escudero. En todo caso, lo siento.

Y un e-mail  de quien fuera Presidenta del Parlamento Europeo y Ministra del anterior Gobierno de Francia, Nicole Fontaine.

Chère amie,

Au moment où vous prenez une décision courageuse, ce simple mot vous apportera toute ma sympathie et vous dira l’excellent souvenir que je garde de nos contacts lorsque j’étais Présidente du Parlement européen.

Bien cordialement à vous et bonne chance.

Nicole FONTAINE

Bueno, pues eso.

Rosa Díez

FUENTE: El Blog de Rosa / Basta Ya

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