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Atentado contra Hipercor en Barcelona

A través de una información publicada en El Mundo nos enteramos de que las instituciones públicas de Cataluña califican como “presos políticos” a dos terroristas condenados por colaboradores del Comando Barcelona.

A los terroristas siempre les llaman presos políticos los terroristas. Pero,que yo recuerde, ni siquiera el nacionalismo institucional se atreve a identificarles con  ese apelativo en sus papeles oficiales, aunque de hecho  trate a los terroristas como a víctimas de un “conflicto” y acreedores de todo tipo de solidaridad institucional, que pasa desde pagar los viajes a sus familias hasta reconocerles como personas  privadas de sus derechos humanos por el “estado represor”.

Es altamente preocupante que la perversión del lenguaje haya producido tan devastador efecto  en los representante democráticos de los ciudadanos. Desde este blog hemos denunciado que la perversión del lenguaje suele tener como consecuencia –en  ocasiones perseguida y en otras indeseada– la perversión de la política.   El documento interno del Departamento de Justicia de la Generalitat de Cataluña que califica de “presos políticos” a dos colaboradores del Comando Barcelona  demuestra bien a las claras que nuestra denuncia y nuestra preocupación estaban bien fundadas.

En los últimos años el lenguaje ha sido utilizado en España (por los políticos del partido del gobierno fundamentalmente) para ocultar las verdaderas intenciones de la política que llevaban a cabo. Ya lo dijo el Presidente del Gobierno: Las palabras han de estar al servicio de la política.

Las palabras fueron puestas al servicio de una política que pretendía adormecer a los ciudadanos para poder hacer y deshacer a sus espaldas. Fieles a esa estrategia, los diseñadores de la política cloroformo no dudaron en calificar como  “enfermo terminal” a un terrorista sanguinario al que habían decidido tratar como si fuera un preso político. Nos dijeron que era un trato humanitario; después que era el mal menor. Y más tarde, los mismos políticos, le mandaron a la cárcel y volvieron a tratarle como a un killer feroz. Y entonces utilizaron las mismas palabras que usaron contra el killer quienes se opusieron a su liberación. Las palabras…

Las palabras adormidera se utilizaron para permitir que Batasuna/ANV volviera a las instituciones democráticas como si fueran un partido político homologable con el resto. La Vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, declaró –indignada ante las peticiones de que el Gobierno iniciara un proceso de ilegalización contra la nueva sigla de ETA– que ANV era un partido “escrupulosamente legal”. Después, la misma Vicepresidenta los califica de “indecentes”. Las palabras…

Para justificar los tratos inmorales e indecentes entre el PSOE y Batasuna, los más altos representantes del gobierno no dudaron en calificar a Otegi como un  hombre de paz. Para justificar las relaciones políticas  con Batasuna (en la lista europea de organizaciones terroristas) y la negociación de una  mesa de partidos que exigía ETA, el PSOE llamó a Batasuna “interlocutor imprescindible”. Las palabras…

Ha sido tal el grado de relativismo utilizado por nuestro gobierno para justificar casi cualquier decisión en orden a “la coyuntura”,  que algunos  dirigentes políticos parecen haber  llegado a la conclusión de que verdaderamente todo vale. Y como la nueva táctica, el giro, ha sido tan brusco (ahora  el gobierno se envuelve en la bandera de España y habla de ser implacable contra ETA) que a los sguidores de consignas nos les ha dado tiempo a cambiar de chip. Téngase en cuenta que hasta hace cuatro días los que pedían la derrota de ETA o los que defendían los símbolos constitucionales de España eran catalogados por el gobierno como la “derecha extrema”. Y hoy el Presidente presume de haberse inventado la marca “Gobierno de España” y la Vicepresidenta afirma categórica que perseguirán a ETA de forma implacable. Y todo ello sin cambiar el gesto. Las mismas personas y con el mismo gesto  que han llamado  “derecha extrema” a quienes se oponían a la política antiterrorista que ha llevado a ETA a las instituciones dicen ahora que ANV es “indecente”. Las palabras…

En fin, que la perversidad en el uso del lenguaje ha tenido los efectos más indeseados. Pasa en todo; les pasó a los socialistas navarros: tanto oír al Presidente y al Secretario de Organización del PSOE que Puras era el cambio de progreso que los navarros habían votado, se lo creyeron. Y cuando llegaron los resultados de las encuestas que aconsejaban un cambio en el lenguaje –la misma estrategia, otra táctica– les pilló desprevenidos.

Le ha pasado al Ministro de Justicia, que dijo que la no condena del último atentado de ETA por parte de ANV no era motivo para la ilegalización y dos días más tarde la fiscalía se ponía a pedir papeles para ver ( o aparentar) que estaban contemplando tal posibilidad. Las palabras…

En fin, que lo de la Generalitat es más grave. Porque al parecer han interiorizado que lo del proceso no ha terminado, que  los criminales de la organización totalitaria han de ser tratados de forma diferentesa la de los reos comunes, que han de seguir disfrutandio de privilegios por si un día … Vete tú luego a exigir  al Financial Times, al New York Times, a Le Monde…, que llame terrorista a ETA. Se nos pondrá la cara roja de vergüenza si nos sacan los papeles. Lástima que quien debiera estar avergonzado estará a esta hora que escribo  buscando palabras para esconder la realidad… Y repitiendo el mantra: Las palabras deben estar al servicio de la política, las palabras…

Rosa Díez

FUENTE: Basta Ya

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