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Aspira a volver al primer plano de la política española. Dos días después de hacer pública su baja en el PSOE y su incorporación a la Plataforma Pro, con la que presentará un nuevo partido el próximo día 29, Rosa Díez reclama una «revisión de los techos autonómicos» para garantizar «la igualdad de todos los ciudadanos».


-Algunos ex compañeros de su partido dicen de usted que llevaba ya algún tiempo en la derecha.

-No voy a responder a calificativos. Quien tiene que juzgar la trayectoria de las personas y sus compromisos son los ciudadanos. La gente sabe lo que pienso, porque siempre lo he dicho en alto y he procurado dar argumentos.

-Sus principales críticas en los últimos años se han dirigido al PSOE, fundamentalmente en la estrategia antiterrorista y en política territorial. ¿Cuáles son sus críticas al PP?

-El modelo de Estado y la política antiterrorista se impulsan desde el Gobierno, y ahora gobierna el PSOE. Me parece perjudicial para España, y pagaremos un precio por ello, ir hacia un modelo confederal que se inició con el Estatuto de Cataluña, sin haberlo debatido internamente en el PSOE. En política antiterrorista se ha roto el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo para pactar una nueva política con partidos que nunca quisieron la derrota de ETA. Son dos temas de fondo, no temas que, aun siendo importantes, como la política de vivienda o de empleo, se pueden discutir. Cuando nos constituyamos como partido, diremos cuál es nuestra oferta política y los ciudadanos juzgarán. Me parece una perversión hablar de qué nos separa de uno o a quién le quitamos votos. Yo no he planteado mi posición para diferenciarme de unos u otros.

-Pero en estas dos cuestiones capitales usted coincide a grandes rasgos con el PP.

-En política antiterrorista, sí. En modelo de Estado, no. El PP ha hecho seguidismo del PSOE al meterse a proponer modificaciones estatutarias en Valencia, Andalucía, Galicia o Baleares con el discurso de que era preciso hacerlas, pero sin atreverse a decir: ‘Debatamos sobre lo que realmente es un problema para los ciudadanos’. El PSOE, ha renunciado a tener un proyecto común para España y el PP tiene tantas hipotecas de presiones de sus comunidades autónomas y de sus jefes territoriales que no se atreve a comportarse en algunas materias como un partido nacional. El drama de España es que, ahora mismo, sólo un partido defiende el modelo de Estado, y lo hace hipotecado por sus órganos territoriales, que no se atreven a decir que ‘no’ a una dinámica de desestructuración porque temen perder elecciones autonómicas. Esto es un drama para los españoles, pero no por eso que a veces se dice en trazo grueso de que ‘se rompe España’. Lo que se rompe es la igualdad de los ciudadanos.

-Usted defiende una reforma constitucional para garantizar «más libertad y más igualdad a todos los españoles». ¿Reformar hasta dónde?

-A la gente le preocupa que con ciertos modelos de Estado, como la Confederación, a algunos ciudadanos se les va a garantizar un privilegio por el hecho de vivir en una parte determinada de España. Y hay que explicar a la gente que para que eso no ocurra hay que hacer reformas constitucionales, o al menos plantearse si la actual distribución competencial va a seguir garantizando esa igualdad, esa mayor libertad y la viabilidad de las futuras generaciones. Hay que revisar los techos autonómicos y los Estatutos. Ahora hay un debate, a mi juicio en términos grotescos, sobre Educación para la Ciudadanía. Todos estaríamos de acuerdo en que en España ha habido poca pedagogía democrática, que los jóvenes no saben qué es la democracia ni cómo defenderla. Pero salen libros que dicen barbaridades, que no son educación para la ciudadanía sino otra cosa. ¿Por qué no reflexionamos sobre el hecho de que esos libros pueden llegar a las escuelas porque el Estado no tiene la capacidad de hacer un control previo de los textos? Y si revisamos el resto nos encontramos, por ejemplo, con que sólo en tres comunidades autónomas se estudian las cuevas de Altamira y que las demás prefieren estudiar ‘la cueva del Pacorro’. Quizás el Estado tenga que recuperar competencias que hoy no tiene, en el verdadero sentido de control democrático,

-Desde el punto de vista de Euskadi, ¿qué competencias debería recuperar el Estado?

-No debo ir al detalle. Estamos construyendo un partido y tenemos que hacer un programa. Pero no sólo hay que igualar los techos competenciales, sino plasmarlos dentro de la Constitución. No podemos estar permanentemente discutiendo porque haya tanto texto ambiguo, donde pueda caber casi cualquier cosa, y todo esté sometido al chantaje que puede ejercer quien puede dar unos votitos para alcanzar mayorías. Y hay que entrar en un proceso de regeneración democrática que obligue a modificar el sistema electoral para obtener más igualdad en el peso del voto de cada ciudadano y para garantizar un mayor control de los políticos. Ahora, 300.000 votos en un territorio producen más efecto que tres millones de votos en toda España. Y eso no sólo prima a los nacionalistas sino que quita valor al voto de los ciudadanos. El objetivo es la igualdad.

-¿Estos planteamientos no contribuyen a reforzar electoralmente a los partidos nacionalistas?

-Si hay más gente que les quiere votar, que les vote. Los políticos, tenemos que hacer planteamientos pensando en el interés general. De facto, garantizar más igualdad y más libertad es incompatible con reforzar al nacionalismo. Por lo tanto, ésa no sería la consecuencia.

-¿Qué opciones le da a su nueva iniciativa política en el País Vasco?

-Ésta es una iniciativa política nacional. En el País Vasco, como en el resto de España, los ciudadanos nos votarán si les parece positivo. Este debate sobre a quién le quitas votos o hay espacio o no hay espacio demuestra hasta qué punto necesitamos un proceso de regeneración democrática, porque parece que los votos ya los ha comprado alguien o que cada ciudadano tuviera predeterminado que sólo puede comer carne o pescado. Ya veremos, pero vamos a forzar un debate muy necesario, más allá de que luego podamos tener la posibilidad, con nuestra presencia, de que las cosas vayan por ahí.

-Ya han decidido por qué circunscripción va a concurrir usted.

-No. Ahora no toca. Es que el partido todavía no se ha constituido.

-¿Por qué se ha ido precisamente ahora del PSOE?

-Me he ido cuando he considerado que lo del PSOE no tenía arreglo en el sentido de capacidad de reorientar las políticas.

-¿Ha necesitado casi una legislatura para llegar a esa conclusión?

-No, he necesitado los tres años y medio últimos. Mi legislatura termina dentro de dos años (Parlamento europeo). Me he ido cuando he creído que ya no era eficaz defender esto dentro del PSOE. Y eso ha sido ahora.

Ignacio Medrano

FUENTE: El Correo

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