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¿Cómo se explica que la mayor parte de las preguntas periodísticas sobre el futuro de nuestro partido –work in progres, no crean- se limiten a la majadería de “a quién vais a quitar votos”? ¿Cómo es que tan pocos periodistas y expertos en general consideran que la presentación de un nuevo partido es una ganancia para la democracia? ¿Que por qué? Señor: porque incrementa el abanico de elecciones electorales, luego permitirá mejorar la representatividad y participación ciudadana, y porque siempre se ajustará más a las demandas sociales que disminuir el número de partidos con posibilidades.

Ya sabemos que para la mayoría bruta de PSOE y PP lo ideal sería un sistema de partido único, como para PNV, CIU, ERC, IU; de ahí que acaricien un reparto pactado de la finca en estériles minifundios regados de pedruscos identitarios (mi piedra es la hostia). Porque -me aburre repetirlo, pero ahí va- los votos de ningún modo son propiedad de los partidos. De modo que si hay más partidos entonces mejorará la competitividad, la rivalidad reglada, la transparencia, la adecuación de ofertas a demandas, etcétera. Mejorará la democracia. Por razones análogas a las que hacen más recomendable varios bancos  competitivos que un monopolio financiero oligárquico o estatal.

Sólo a los muy brutos –o caraduras  con plaza en dos nidos- les resulta esto imposible de entender. Porque no son demócratas en el sentido original del término: aquello es difícil -la democracia-, lo vuestro es una burla pagada por el burlado. Por eso preguntan, estúpidamente -y con la respuesta colgada de la pregunta como el bolso de mano de un hortera en playa de moda- que a quién vais a robar los votos que os llevéis. Como si fueran ristras de chorizos o fondos-basura con dueño. Rastacueros, catarriberas, robacapas, rapabolsas: ¿y por qué no preguntáis qué votos y apoyos podéis y vais a añadir, ojalá, a la democracia que ellos -fósiles, mojamas electorales, mantras rayados, jaculatorias progres- convierten en su Aquí hay tomate? Indocumentados caciquillos de provincias que entendéis la representación como una delegación de vuestra cúpula oligárquica, que arrastráis el cargo como un ropaje de carnaval, y no votado -creen que el cargo no lo da el voto, sino la abnegada sumisión al jefe que reparte votos comprados-, más bien regalado a cambio de lealtades inconfesables. Os la suda. Sin profiláctico. Chusma. Buf.

Carlos Martínez Gorriarán

FUENTE: Basta Ya

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