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Sigue siendo muy poco edificante el comportamiento de las corrientes sectarias de la sociedad española; esperemos que no sean mayoría, sino sólo las más gritonas. Veamos: los socialistas pretenden que el PP, y lo mucho que no siendo PP ha criticado dura y acertadamente el “proceso” -mejor que el PP en general, apuntado a una boba denuncia del “España se rompe” y “la traición de Zapatero”-, aplauda hasta enronquecer (perdonen esta licencia de lenguaje tertuliano al uso) porque Zapatero ha prometido -tras pensárselo dos días, la cosa era comprometedora- que “la unidad de los partidos será el muro” (?) para que “ETA sea consciente de que solo tiene un destino, el fin de la violencia”.

Pamplinas, palabrería, ruido que sólo significa que ETA sigue siendo un posible interlocutor para Zapatero, alguien capaz de “darse cuenta”, de asustarse por esa “unidad de los partidos” completamente imaginaria, falsa, mero bluf. Miguel Buen, Eguiguren y Odón Elorza siguen siendo las mentalidades dominantes en el socialismo español cuando de tratar con ETA se trata.

Y por el otro lado, ¡ahí llega la hinchada del PP! Unica solución posible, moral, concebible: que Rajoy gane las elecciones del 2008, porque entonces ETA se deshará bajo su poderío como la nieve bajo el sol de agosto. Pues estamos listos. Primero, porque el PP está haciendo meritorios esfuerzos para perder las próximas elecciones generales (palabras clave: Navarra-UPN; reacción contra Gallardón; inmovilismo del partido y conversión de su mensaje en mero disco rayado), y segundo, porque en cualquier caso la mayoría absoluta parece remotísima, incluso si el empate técnico se resolviera a su favor. En todo caso, lo más probable sería una combinación PP-CIU-PNV o algo parecido (sobre todo si Imaz, cosa también difícil, sigue al frente de lo suyo). Ajá. ¿Alguien se imagina una ofensiva contra ETA, parecida a la del Pacto Antiterrorista del 2002, pero con CIU y PNV como socios, y con los socialistas excluidos? Acabarán por matarnos de risa, si es que antes no nos mata ETA de un bombazo muy condenable.

Así que ya saben: para Zapatero no-pasa-nada; vivimos en el mejor de los mundos posibles; nos garantiza que no seremos afectados ni por el cambio climático (el que sea), ni por la crisis inmobiliaria y la cosa subprime, ni por ETA, ni por nada imaginable: ¡bastará con que todos cantemos a coro: “ZP es un muchacho excelente”! ¿Y el PP, qué nos promete?: lo que no está en su mano cumplir. Que lo harán mejor que nadie… si ganan con mayoría absoluta, para lo cual bastará con cantar “¡Rajoy es un muchacho excelente!”, en cuyo caso… ¡se compromete a dejar todo como está!, salvo ETA, que será destruida por el valor inigualable de sus vanguardias edilicias y sobre todo mediáticas (qué estupendo es acabar con los etarras a golpe de onda radiofónica, bien alejada del teatro de operaciones, parapetada en mucha fantasía e indocumentación celosamente cultivada). Fantástico. Lo único más probable que una masacre etarra es que semejante contratiempo no modificará la actitud sectaria de los hooligans de ambos partidos grandes. ¿Pacto PSOE-PP contra ETA?: antes la muerte, pero mejor si muere el otro.

Miren, no sé cómo saldrá lo de nuestro tercer partido, o el cuarto de otros si se terciara, pero no veo la menor razón para aceptar con fatalismo la calamidad actual de este sistema de partidos estupefaciente que padecemos, salvo una dosis muy elevada de sectarismo o cretinismo, que es la variedad independiente de siglas. Es desagradable, pero así están las cosas. El problema de fondo, el que ni PSOE ni PP quieren abordar, es que España es, como Estado de derecho, una cuchufleta, un borborigmo, una nada revestida de vacua solemnidad en manos de garzones y condes-pumpidos. Un terreno abonado para que cuatro asesinos tarados nos tomen por el pito del sereno. Es lo que están haciendo.

Carlos Martínez Gorriarán

FUENTE: Basta Ya

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