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Francisco Sosa Wagner formó parte del tribunal que concedió un ‘cum laudem’ al presidente del Gobierno por una tesis sobre la autonomía de Castilla y León. 23 años después suspende su política autonómica en el libro ‘El Estado fragmentado’.

En una entrevista concedida a EL MUNDO el catedrático asegura que “España no es una nación de naciones, pero si lo fuéramos deberíamos disimularlo y no decírselo a nadie, todas han acabado fatal”. Estos son algunos de los puntos claves de su entrevista:

  • “Cuando Pedro J. recordó el otro día la nota que le di, el presidente me llamó para decirme que ahora se la ponen los ciudadanos. Tiene razón, pero le dije que su política territorial no me gusta nada“.
  • “Nos hemos lanzado a la reforma de los estatutos sin antes habernos puesto de acuerdo en lo esencial: el Estado. Hemos metido a España en un quirófano para una gran operación alumbrados por una simple vela”.
  • “Nos cansamos de escuchar que con estas reformas vamos hacia un Estado federal y eso no es verdad en absoluto”.
  • Como socialdemócrata, combato abiertamente la idea de cuanta más descentralización, más ‘progre’ soy y más pegatinas me pongo”.
  • “Nosotros caminamos claramente hacia el confederalismo. Es un disparate esto de que cada uno apruebe por su cuenta los estatutos alentados por un incesante victimismo local”.
  • “Quitémonos las caretas de una vez. Nadie quiere una reforma del Senado para que se convierta en una cámara de representación territorial en la que todas las autonomías son iguales. Eso no lo quiere nadie: a lo que se aspira es a la bilateralidad. Es lo que se está haciendo en Cataluña y lo que se quiere hacer también en Andalucía”.
  • “Hasta ahora el problema era la sobrerrepresentación de los nacionalistas, ahora está ocurriendo algo más grave: la territorialización de los partidos nacionales”.
  • “Esto ha tomado ya un ritmo imposible de frenar. El Estado se irá fragmentando cada vez más. Veremos como el Gobierno será cada vez más incapaz de hacer nada, de legislar nada, de imponer nada”.
  • La reforma de la Constitución para reforzar el ‘disco duro’ del Estado es la única salida a todo este absurdo, pero ¿quién quiere eso?”.

FUENTE: El Mundo

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