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Los ciudadanos de Cataluña están cansados de que sus representantes políticos y las distintas administraciones públicas se echen en cara los problemas que padecen desde hace meses sin que nadie asuma responsabilidades. Los partidos nacionalistas y el PP culpan al Gobierno central; el Gobierno central y los socialistas señalan al anterior Ejecutivo del PP, y Ciutadans acusa a CiU de haber descuidado los servicios durante su largo mandato en la Generalitat. “Zapatero debe tomar buena nota del desencanto catalán”, avisó hace unos días el consejero de Finanzas del gobierno autonómico, Antoni Castells.

Cataluña, que en el pasado fue un modelo de desarrollo económico y modernidad social, está colapsada y nadie parece saber por qué. CiU y ERC sostienen que la Administración central tiene la culpa del desbarajuste que sufren las infraestructuras porque durante años no invirtió lo suficiente e incluso marginó a esta comunidad autónoma, que, sin embargo, es una de las que más dinero aportan al erario público, junto con Madrid y Baleares. Además, recuerdan que el Estado es responsable porque controla servicios tan importantes como Renfe y los aeropuertos.
Los socialistas matizan esta afirmación y, aunque admiten la existencia de un déficit público en inversiones del Estado, aseguran que la tendencia se ha invertido desde que gobierna el PSOE. Para el PSC, son las compañías privadas las responsables de ciertos incidentes como, por ejemplo, el apagón eléctrico de Barcelona o los problemas en la facturación de equipajes en el aeropuerto de El Prat. Por su parte, el PP argumenta que todo se debe a la mala gestión de los socialistas, en Madrid y en Barcelona, donde el PSC gobierna con ERC e ICV.

Lastre nacionalista

En la polémica ha entrado también Ciutadans-Partido de la Ciudadanía, que considera que los fallos en los servicios y las infraestructuras son consecuencia de la falta de inversiones y la mala gestión. Pero apuntan también a los nacionalistas y en concreto a CiU por su “obsesión identitaria” y su afán por construir “una nación”, algo que, creen, ha lastrado el desarrollo económico y relegado la solución a los problemas que de verdad preocupan a la mayoría de la población.
Algunos datos en materia de sanidad y educación dan la razón al más joven de los partidos catalanes. Cataluña, que gestiona desde hace 25 años la educación, se sitúa a la cola de las autonomías en este área; el cuidado de enfermos de la sanidad pública a domicilio está más desarrollado en Extremadura que en Cataluña; las autopistas de peaje fueron una opción defendida con uñas y dientes por CiU cuando gobernaba la Generalitat y el modelo de crecimiento de la costa catalana, denunciado por Greenpeace, cuenta con el beneplácito del tripartito de centro-izquierda.
En todo esto, poco o nada tiene que ver Madrid, pero el Gobierno central no se libra de los ataques. Los viajes relámpago a Barcelona de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y de altos cargos de Renfe y Adif no han contribuido a apaciguar los ánimos. muchos ciudadanos, que lo que quieren y piden a veces a gritos en la calle son soluciones a sus problemas.
En este contexto, la oposición nacionalista y ‘popular’ intenta desgastar a los socialistas con la vista puesta en las próximas elecciones generales, mientras el PSC y sus socios subrayan que los otros partidos no suponen una garantía de mejor gestión de los servicios públicos.

FUENTE: Diario de Tarragona

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