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La trifulca interna de las últimas semanas en Ciutadans desembocó ayer en el abandono del partido de Luis Bouza-Brey, que optó en el último Congreso a la presidencia del partido y salió derrotado, y el grupo que le apoya. Se trata de unos 50 militantes descontentos con la «mutación» del ideario y la estructura de la formación que, en su opinión, salió de aquel encuentro.

Un comunicado del grupo encabezado por Bouza-Brey, Regeneración Democrática, selló ayer la ruptura definitiva entre los críticos y la dirección del partido. La distancia entre el presidente de Ciutadans, Albert Rivera, y Bouza se había ensanchado después de que, en el Congreso de junio, los principales órganos de la formación quedaran integrados por miembros afines a Rivera.

El comunicado de Bouza se queja de que «una enmienda a la totalidad presentada por [Francesc] de Carreras», uno de los intelectuales que firmaron el manifiesto que dio origen a Ciutadans, «cambió de raíz el ideario que contaba con el apoyo unánime del Consejo General» durante el Congreso del partido. También lamenta que, tras el cónclave, «la corriente mayoritaria, con el 50% de los votos, copa al 100% la dirección del partido y la casi totalidad del Consejo General».

Bouza no escatima críticas a Rivera, cuya gestión política y «cuentas» fueron «reprobadas mayoritariamente al inicio del Congreso».

Para su oponente, la «dirección presidencialista» de Rivera ha demostrado «su incapacidad para liderar el partido», y aunque «ha visto reforzada su autoridad estructuralmente, ha perdido totalmente la autoridad».

Los militantes que abandonan la formación consideran que Ciutadans se ha convertido «en un partido a la búlgara y esterilizado, con una autoridad incontrolada y sin contrapesos ni equilibrio interno, en el cual los principios integradores y pluralistas fundacionales de Ciutadans han perdido su sentido».

El comunicado también reprocha a Rivera su «ambición catalana», y que no apueste por mantener una relación estrecha con Basta Ya y Fernando Savater en su intención de crear un nuevo partido de ámbito nacional. «Preferimos dedicar todo el esfuerzo a impulsar la creacion del nuevo partido, que puede regenerar la democracia española frente a la pérdida de rumbo de una izquierda entregada a la centrifugación nacionalista».

De hecho, fuentes cercanas a Bouza-Brey subrayaron ayer a este diario que uno de los mayores desencuentros con la dirección es que «parece ser que ésta prefiere un modelo de coalición» con el nuevo partido de Savater, mientras que los críticos, que atribuyen esa intención a la «reducción del ámbito geográfico de los nuevos idearios», preferirián una «integración completa» en el proyecto.

Los 50 militantes que abandonarán Ciutadans proceden mayoritariamente de las federaciones de Valencia, Alicante y Murcia y de las de Garraf -a la que pertenecía Bouza-Brey- y Sarrià, en la ciudad de Barcelona. «Esto es sólo el principio, luego habrá un goteo de abandonos», profetizan las fuentes citadas.

La dirección de Ciutadans, por su parte, quitó importancia a la salida del partido de los críticos. «Son 50 personas de entre cerca de 4.000 militantes. Se arrogan un poder que no tienen», dijo ayer la portavoz de la formación, Maite Nolla.

La dirección, que ve como principal causa del abandono de Bouza «su derrota en el Congreso, que se produjo porque su candidatura era sólo una suma de personalismos», subrayó también que «el ritmo de crecimiento de militantes en las dos últimas semanas ha ido creciendo, lejos de decaer».

Nolla lamentó que «no se acepten los resultados del Congreso», afirmó que «sigue adelante» la colaboración con el nuevo proyecto de Basta Ya y defendió la referencia al centro-izquierda que se incluyó en el ideario tras el último Congreso, y que tanto molestó a Bouza-Brey y los suyos: «Todo continúa como al principio, cuando consideramos que el centro-derecha estaba ocupado por el PP».

FUENTE: El Mundo digital 

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