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Mari Mar Blanco reclamó ayer, en vísperas del décimo aniversario del secuestro y asesinato de su hermano Miguel Ángel a manos de ETA, la recuperación de las grandes movilizaciones cívicas y del consenso entre el PSOE y el PP, el «único camino», según dijo, para lograr la derrota de la banda.


Blanco participa en una caravana que está recorriendo distintas ciudades españolas con el propósito de mantener vivo el llamado ‘espíritu de Ermua’ y recuperar los valores que inspiraron aquella rebelión ciudadana contra el terror. Centenares de ciudadanos -entre ellos, dirigentes del PP vasco y el teniente de alcalde de Vitoria, el socialista Juan Carlos Alonso- recibieron ayer a esta comitiva en la capital alavesa, donde permanecerá hasta su traslado a Ermua pasado mañana, en la última etapa de su recorrido. Ese día, el municipio vizcaíno conmemorará el décimo aniversario del asesinato del concejal del PP con una gran manifestación.

A su llegada a Vitoria, Blanco lamentó que, a diferencia de lo que ocurrió hace diez años, en el País Vasco «vuelve a haber miedo», ETA ha logrado «regresar a las instituciones» y, además, se ha sustituido la política de firmeza contra los terroristas consensuada entre los dos grandes partidos por una estrategia de «entendimiento» con la banda. Ante esta situación, la también presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco hizo un llamamiento a «no olvidar todo lo que conseguimos» en Ermua.

«Hace diez años fuimos capaces de enfrentarnos a los asesinos y a sus cómplices. Nadie tenía miedo y, por primera vez, la sociedad vasca fue capaz de devolver a los asesinos el miedo que habíamos padecido durante tantos años», subrayó. Por eso, destacó la necesidad de «recuperar ese legado de firmeza, del ‘no’ al miedo» y la unidad política contra el terrorismo, ya que «no hay más caminos para el final de ETA que su derrota».

FUENTE: El Correo

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