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Hasta ahora hemos hablado de Regeneración Democrática, refiriéndonos a los políticos y las reglas del juego, pero la propia sociedad, sus componentes, los ciudadanos no está al margen de de esa necesaria regeneración. Me explico:


Iba yo por los blogs aledaños, cuando encontré, en el de Rosa, la referencia de Arpad al artículo de Arcadi Espada,
“La continuidad psicológica de la Bahía de Cádiz”.  Muy interesante reflexión del complejo escritor, pero incorrecta  por reduccionista, desde el autor del artículo que dio pié al de Arcadi. Reducir a la Bahía de Cádiz, esa hoy casi generalizada actitud del andaluz, y no exclusivamente suya en la Piel de Toro, del “dame pan y dime tonto” es dejar en unos 100.000 enfermos, el mal que corroe a gran parte de los más de 8.000.000 andaluces.

No pocas broncas me ha costado con mis paisanos andaluces el manifestar que el PER, la cultura del subsidio, no es más que la actualización de las sempiternas “caenas”, esta vez no de los “señoritos” tradicionales, sino de los nuevos “señoritos”, los políticos.

Al igual que el poder, el PER corrompe a casi todos los agraciados con esta limosna de papá Estado. Y, tras tantos años de aplicación, su efecto es el mismo que el del poder absoluto, corrompe absolutamente. Lo único que ha generado es un clientelismo político, un voto cautivo —si ganan los del PP, os quitan el subsidio— que aliena y pervierte al perceptor. Ayudas vergonzantes e insuficientes que por la suma de las obtenidas por los diversos miembros de la familia, unida a lo percibido por el extendido trabajo “en negro” —los políticos andaluces son expertos en el daltonismo laboral—, les da para “ir tirando”.

Ir tirando la dignidad por la ventana, renunciando a cualquier progreso social para generaciones venideras. Es cierto que si no se arbitra alguna medida compensatoria, la retirada del PER convertiría al campo andaluz, extremeño y de otras zonas que reciben otras maquilladas subvenciones, en auténticos polvorines o en grandes camposantos abandonados.

Con tantas zonas devastadas por incendios, se deberían habilitar empleos dignamente remunerados para un gran número de andaluces. Los puestos de trabajo “en negro” que no atenderían, no podrían atender, serían ocupados por otros que, al ser su única fuente de ingresos, ya no habría PER, obligarían a que fueran aflorados como trabajo “en blanco”.  No soy un experto en empleo pero dudo que aplicando creatividad al tema, políticas de choque, cursos de formación, etc. no se pueda conseguir liberar a los “no” trabajadores agrarios de su dependencia del subsidio, incluidos los que por inercia, comodidad, indolencia, etc. no quieran ser liberados.

Lo cierto que al no depender del PER, al liberarlos de él, son también hombres más libres, dejan de ser “voto cautivo”, y esto no es asumible por los oligarcas pseudo-izquierdistas que los gobiernan. Tendrían que justificar sus acciones de gobierno, su nepotismo, sus pelotazos, etc.

Hecho mano de la sabiduría popular de mi tierra para rescatar una frase que todos los andaluces entendemos: “Saber estar”. Era como una afirmación de incuestionable dignidad y honestidad personal del homenajeado con tal frase, independiente de posición económica, social o política. Dícese “Ese sí que sabe estar” de alguien que es ante todo un ser digno, incapaz de quitar nada a nadie y de dejarse pisar por nadie, ya sea jornalero, médico, empresario o lo que sea, sabe que al que tiene delante es un ser humano y como a tal lo trata y como a tal le exige el trato.

Pues bien, el PER, el absentismo consagrado en esa continuidad psicológica de la Bahía de Cadiz y otras actitudes similares que poco a poco se están instaurado en la forma de ser del andaluz, le alejan cada vez más de ese “saber estar” que lo dignificaba. Regenerarnos para recuperar la dignidad. 

La dignidad no sólo está en plantarse ante los violentos, también está en la forma de vivir que elijamos: sumisos como los bueyes, o exigiendo nuestros derechos como los leones:

“Los bueyes doblan la frente, imponentemente mansa,
delante de los castigos: los leones la levantan

y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.”
                                                                                           (Miguel Hernández)

Juan Espino

Del Blog: Regeneración Democrática

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