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El congreso de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía reprobó ayer la gestión de la comisión ejecutiva que, desde su fundación, hace un año, preside Albert Rivera. El plenario congresual, integrado por algo más de 500 delegados, rechazó el informe de gestión por 166 votos en contra del mismo, 163 a favor y 70 abstenciones.

Los delegados también rechazaron, en este caso de manera unánime, el informe del consejo general, máximo órgano de dirección política entre congresos. Tampoco tuvo una buena acogida el informe sobre la gestión económica realizada por la ejecutiva. Tuvo 195 votos a favor, 117 en contra y 91 abstenciones.

Consciente del malestar de la militancia de Ciutadans, Rivera hizo un informe muy crítico sobre su propia gestión y la de su equipo, roto desde hace ya bastantes meses por las divisiones internas.

NEGOCIACIÓN NOCTURNA
Miembros del equipo de Rivera rechazaron ayer cualquier pacto con los críticos si estos no retiraban su exigencia de que Rivera no se presentara a la reelección como presidente. Estas negociaciones se iniciaron el viernes por la noche, horas antes del comienzo del congreso. En la reunión nocturna participaron representantes de la línea oficial, próxima a Rivera; miembros del sector crítico Regeneración democrática, que presenta a Luis Bouza-Brey como candidato a presidir el partido y que cuenta con el respaldo exterior de tres fundadores de Ciutadans de Catalunya, Arcadi Espada, Albert Boadella y Xavier Pericay. Participaron también miembros de la corriente de izquierdas, próximos al hasta ahora secretario general, Antonio Robles.
De Carreras, que, junto a Teresa Giménez Barbat, es el único de los 15 fundadores de Ciutadans que militan en el partido, logró con su enmienda la supresión del antiguo ideario por uno “más breve, claro y sistemático” al que podían presentarse enmiendas parciales, pero no a la totalidad. El nuevo ideario, además de defender el mantenimiento del nombre del partido, establece también que este debe tener cuatro líneas básicas de actuación: la defensa de los derechos individuales, la de los derechos sociales y el Estado de bienestar, la defensa del Estado autonómico con un modelo “que se cierre constitucionalmente para que no quede en manos de los nacionalistas” y, finalmente, “la defensa de la tecnocracia y la regeneración democráticas”. Para el candidato crítico, Bouza-Brey, este modelo de centro-izquierda “es excluyente y va en contra del espíritu original de Ciutadans, que abogaba por un espacio lo más amplio posible”.

Y LISTAS CERRADAS
Horas después, al cierre de esta edición, el sector crítico se planteaba retirar la candidatura de Bouza-Drey. La decisión de la ponencia de estatutos de apoyar el sistema de listas cerradas para elegir los órganos de dirección, como reivindicaba Rivera, agravó el malestar provocado por la aceptación de la enmienda de De Carreras para situar al partido en el campo del “centro-izquierda no nacionalista”.

FUENTE: El Periodico.com

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