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La creación de un nuevo partido político nacional está sobre la mesa. El proyecto, apoyado en la plataforma ciudadana Basta Ya! ha comenzado a perfilarse bajo la Plataforma PRO en la que muchos ciudadanos están participando. El proyecto está liderado por intelectuales vascos como Fernando Savater o Carlos Martínez Gorriarán. Rosa Díez afirma en esta entrevista que hay posibilidades de que ella también pase a formar parte de ese proyecto.

¿Qué le ha parecido el anuncio de ETA en el que pone fin a la ‘tregua’?

Bueno, pues no por esperado menos doloroso. Realmente esta tregua nunca existió, siempre fue una falsas tregua, nunca pararon las extorsiones, las amenazas, los ataques de terrorismo callejero, el robo de municiones y coches para abastecerse mejor antes de volver a matar… Pero, a pesar detodo, el anuncio “oficial” de la ruptua siempre sobrecoge. Porque esla constatación de que llegamos al “vuelta a empezar” pero ahora con ETA más fuerte y las estructuras política y democráticas más debilitadas. Por tanto, con más riesgo personal para mucha gente que ha seguido dando la cara o siendo nuestros escudos.  

¿Asesinará ETA pronto?

¿Quien puede saber lo que hará ETA? Hay que prepararse para lo peor. ETA actuará, en tiempo y forma, según más daño nos pueda hacer: al sistema y a las personas. Preparémonos para lo peor.  

¿Es ahora más necesario que nunca el acuerdo entre PP y PSOE?

Siempre es necesario el acuerdo en las políticas de estado entre los dos únicos partidos que pueden –hoy por hoy–formar el Gobierno de España. Esla condición previa para que la apuesta porla derrota de ETA sea creible. En primer lugar para que se lo crea la banda terrorista. Hoy es más necesario porque la ruptura de ese acuerdo les ha fortalecido cuando más derrotados estaban y porque esa fortaleza de la banda ha traido aperejada la debilidad de las instituciones democráticas. ETA ha vuelto a las instituciones vascas y navarras; y eso da mucho miedo. Sólo si se vuelve al acuerdo por las Libertades y Contra el Terrorismo, lo llamen como lo llamen, a lo que ese Pacto representaba, a trabajar por la derrota y no por el apaciguamiento de ETA, estaremos a salvo. Pero está por ver que ese sea el objetivo del Gobierno. Habrá de demostrarlo con hechos. Y mientras el presidente siga diciendo que hay una ETA mala y otra buena (“la ruptura de la tregua es obra de los descerebrados de ETA”), mientras esté dispuesto a gobernar en Navarra (siendo el tercer partido, que no hubiera pasado ni a la segunda vuelta su candidato) con quien persigue los mismos objetivos que ETA, resultará difícil creer que ha renunciado definitivamente a apaciguar a ETA.

Usted es, sin duda, una persona muy valorada por la sociedad civil y una referencia entre gentes de diversas ideologías, tanto de izquierda como de derecha ¿A qué cree que puede deberse?

Yo creo que los ciudadanos valoran la claridad y la sinceridad a la hora de expresar las posiciones políticas. Cuando están de acuerdo con ellas y cuando no. Yo creo que la ciudadanía está bastante harta de los discursos que no dicen nada, de lo politicamente correcto, de la gente que utiliza las palabras para esconder tras ellas lo que piensa. Y además creo que en general los españoles nos valoran a los políticos constitucionalistas que seguimos trabajando en el País Vasco por una causa que es la de todos: la sociedad plural y la libertad.  ¿Le ofreció el PP integrarse en sus listas? Si fue así, ¿porqué no aceptó?  Nunca ¿Qué le parece el nuevo partido que se está gestando en Euskadi? ¿Es necesario?  

Yo creo que en España hay espacio para un tercer partido inequivocanmente nacional que se comporte como tal y que obligue a los otros dos grandes partidos a comportatrse como partidos nacionales. El PSOE ha renunciado a serlo; busca perpetuarse en el poder siendo capaz de aliarse con cualquier minoría nacionalista o partido periférico que se le ofrezca. Ha renunciado por estrategia, no por táctica. Coyunturalmente siempre hicimos –todos– pactos con los nacionalistas. Pero nunca renunciamos a ser un partido que vertebrara España, que pudiera ganar elecciones con un programa y un proyecto para toda España, sin que se descafeinara por mor de los multiples y a veces contradictorios pactos. Ahora perseguimos el ideal de la confederación porque en el PSOE se han impuesto los que siempre creyeron en el modelo confederal, los que perdieron ideológicamenete esa batalla –desde dentro y desde fuera del PSOE–, en los años ochenta. Hoy el PSOE está dirigido ideológicamente por los que dieron la batalla contra González en el veinticinco congreso–aquel en el que González renunció a presentarse a la reelección tras la aprobación de una ponencia política que afirmaba el marxismo y que hubiera llevado al PSOE a ser lo que es hoy –un partido que no defiende el proyecto de la Constitución del 78, porque piensa que las palabras son lo que uno quiera que sean y que el propio término nación es completamente maleable e interpretable–, por los que no querían los pactos de la Transición, los que pensaban que determinadas zonas de España debían estar siempre gobernadas por el nacionalismo, los que se consideraban deudores de ellos. Por eso hace falta un tercer partido nacional.

Porque frente a ese panorama, el otro gran partido nacional, el PP, no tiene la suficiente autonomía para comportarse como tal. Y repite los mismos tics que el PSOE. No lo hace por apuesta estratégica; lo hace por falta de autonomía. Porque sus “barones” regionales le impulsan a meterse en el mercadeo. Y por eso negocian reformas estatutarias en Baleares, en Andalucía, en Galicia, en Valencia… sin ninguna necesidad objetiva desde la perspectiva de los ciudadanos. Porque no se atreven a enfrentarse. Pues bueno, concluyo: a mi juicio hace falta un tercer partido que plantee las reformas necesarias –una reforma constitucional para garantizar la igualdad de todos los ciudadanos, vivan en el lugar de España que vivan, para revisar y cerrar definitivamente los techos competenciasles del estado, las autonomías y los ayuntamientos, para clarificar y enderezar las competencias del el sistema judicial y fiscal (no puede ser que el rango de dependencia sea tal que dependiendodel gobierno de turno la fiscalaía pueda aplicar la ley como si fuera un chicle), para proponer una reforma del sistema electoral, que garantice verdaderamente la ecuación un hombre-un voto, que establezca un mayor nivel de control de los ciudadanos sobre los electos, que impida el mercadeo según el cual unos ganan en las urnas y otros en losdespachos, que impida este escándalo que estamos viviendo en el que losterceros, o los que tienen el siete por ciento de los votos se convierten en los “líderes” o en los árbitros, completamente al margen de la voluntad expresada en las urnas. Con un sieitema más justo, más democráticos, los terceros no hubieran pasado a la segunda vuelta. O sea, Puras, no estaría negociando el furuto de Navarra. Y serían alcaldes los elegidos directamente por los ciudadanos. No podría ser que les birlaran las alcaldías a los que se han quedado a un concejal, por pactos contra la voluntad expresada en las urnas, por mucho que el sistema lo permita. ¿Hay posibilidades de que usted se integre en ese proyecto? Bueno, es algo que en este momento está sometido a un proceso de reflexión personal y político que no les oculto es para mí doloroso y complicado. Siempre creí que los partidos políticos –el partido en que milito entre ellos– debían ser instrumentos al servicio de los ciudadanos. Si se convierten en otra cosa, en instrumentos para conseguir y mantener el poder, al margen de lo que sea mejor o peor para la ciudadanía, pues ya no interesan a nadie, salvo a quellos que se benefician del poder que les da haberlos convertido en auténticos cárteles. En una empresa privada, si la cuenta de resultados le llevara a la empresa a convertirse en la tercera habiendo sido la segunda o la primera hasta la fecha, los gestores serían expulsados de inmediato. En el PSOE les nombran presidentes del Consejo de Administración de su Región. En una empresa privada valorarían a aquellas personas que advirtieron los riesgos de cambiar de política de empresa cuando se comprobara que tuvieron razón; en el PSOE les someten a pressing para ver si consiguen que se vayan de la empresa sin tener que indemnizarlas. ¿Tiene esto arreglo desde dentro? Esa es la pregunta a la que debo contestarme. Pero el mismo hecho de que esté reflexionando sobre ello indica que sí existen posibilidades de que me incorpore a ese otro partido que hoy es sólo un proyecto. Dicho esto, al margen de lo que yo haga, ese partido nuevo, inequívocamente nacional, es una necesidad para España.

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