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Me encontré con algunos reputados analistas políticos muy pocos días antes del último comunicado de ETA -el que rompía el falso alto el fuego permanente- . En aquellos días todo el mundo daba por hecho que De Juana iría a su casa. Uno de ellos comentó algo así como que le cansaba el asunto De Juana y que ojalá acabase pronto -o lo soltasen pronto, no sé-.

 

Me desbordé porque había escuchado algo parecido, poco antes, a un importante representante institucional del área antiterrorista y expresé nuevamente mi horror ante la situación de que un asesino múltiple que había desafiado al Estado, que no se había arrepentido de pertenecer a una banda de terroristas lograse un privilegio como aquel, por la debilidad en que nos colocaba a todos y por la miseria humana que sembraba. Creo que le dije  que me horrorizaba que gente “honrada” hubiera alcanzado tal grado de insensibilidad ante el caso. Pero mientras el hechizo del proceso no se rompió, todo lo anterior no parecía ser para tanto.

Hablé demasiado –por segunda vez en pocos días- y me quedó un mal sabor de boca por ello. Les conté algunos episodios de impunidad social e institucional ante el conglomerado de ETA-Batasuna que he visto con mis propios ojos. Les hablé de las listas de ANV y de la representación política que habían logrado por hacernos los tontos con la burda treta de Batasuna y de que esto arrastraría graves problemas generales y una situación difícil  para muchos concejales.

Les expresé mi opinión global de que mientras la sociedad vasca tolere tanto al mundo de Batasuna no dejarán de intentar que traguemos la impunidad general de los terroristas, su narrativa y la cosmovisión nacionalistas obligatoria. 

Los toreros de salón descartan la realidad que incomoda. Es insignificante para los impulsores de este desastre, claro, pero esta mañana un concejal de la oposición en un pueblo guipuzcoano ha ido a hablar con el alcalde para pedirle un local, alejado del de los concejales de ANV, a fin de que no pudieran escuchar sus entradas y salidas. Hace un tiempo este hombre fue controlado exhaustivamente en los itinerarios, entradas y salidas a la fábrica por un compañero de trabajo, del que se supo después que era miembro de ETA.

El alcalde le ha contestado que “no es para tanto”. No es para tanto, escuché  en un importante programa de radio a un torero de salón de la política vasca cuando afirmó que los de ANV sólo gobiernan sobre el 20% de la población. Y se fuman un puro.

MAITE PAGAZAURTUNDUA. Diario Basta Ya

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