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Hace algunos años José Mari Calleja acuñó la frase “más dignidad que miedo” para referirse a la actitud de muchos hombres y mujeres del constitucionalismo vasco que resistían en Euskadi contra el nacionalismo totalitario y que hacían frente al nacionalismo obligatorio. Él solía decir que “la dignidad tiene nombre de mujer”. En el caso que hoy me ocupa la dignidad tiene nombre de hombre: se llama Germán López Bravo, concejal electo del Partido Popular en el ayuntamiento de Ondárroa.

Germán lleva tres legislaturas siendo el único concejal constitucionalista en el Municipio de Ondárroa. Esta será su cuarta legislatura; y la primera en la que él ha sido el único concejal electo que ayer ha tomado posesión de su cargo. Ni los nueve concejales del PNV, ni los dos de EA ni el de EB/Aralar ( o sea, la Izquierda Unida de Madrazo coaligada con el partido de Patxi Zabaleta) se han presentado a la segunda convocatoria de constitución del Consistorio.  

Tampoco se presentaron el pasado sábado, fecha en la que se constituyeron la inmensa mayoría de entidades locales vascas y del resto de España..El alcalde en funciones, Aitor Maruri y candidato del PNV a la reelección le avisó el sábado, cuando ya estaba de camino hacia Ondarroa, que ni él ni el resto de concejales electos iban a comparecer. Los proetarras de ANV –que contabilizaron los votos nulos de las elecciones del pasado día 27 de mayo–  les habían amenazado si lo hacían. Así que por primera vez el sábado y por segunda ayer, los cargos electos de Ondarroa cedieron ante las amenazas e incumplieron con el compromiso adquirido con los ciudadanos que les han votado.  

Ayer sólo Germán López Bravo recogió su acta como concejal.  Al igual que ocurrió hace dos días, simpatizantes de la izquierda abertzale ocuparon esta mañana el salón de plenos de Ondarroa y miembros de la candidatura anulada de ANV se sentaron en los escaños, donde su cabeza de lista, Unai Urruzuno, realizó una intervención en euskera antes de que el grupo se disolviera, sin que se produjeran incidentes.  O sea, sin que la ertzaintza interviniera para evitar esa usurpación del Consistorio por parte de un grupo de ilegales que han ocupado por la fuerza el Ayuntamiento y  han convertido Ondárroa en una ciudad sin ley. Ocupado por la fuerza y ante la cesión cobarde de los nacionalistas y la Izquierda Unida de Madrazo.  

Esto es lo que el Ministro Bermejo  definió ayer como incidentes menores, que además –ha dicho– sólo se han dado donde ANV ha sido ilegalizada. No sé qué me asusta más:  que considere que lo que ha pasado estos días en el País Vasco es poco importante –es de primero de democracia que con un sólo municipio en el que la libertad de los no nacionalistas esté condicionada, la libertad de todos  está en riesgo– o que llegue a pensar, como Conde Pumpido, que a lo mejor se han pasado, y todo se hubiera arreglado con dejarles presentarse en todos los lugares en que hubieran querido…  

Lo que han hecho los nacionalistas en Ondarróa ( y en Lizartza, por cierto, donde Egibar–alcalde en la pasada legislatura, aunque ausente del municipio desde que fue elegido– no ha ido ni a entregarle la makila a Regina Otaola, que encabezó la lista el PP en esa localidad, el único partido que se atrevió a presentarse ante la anulación y consiguientes amenazas de la candidatura de ANV), me lleva a hacer la siguiente reflexión: ¿Qué hubiera sido de la democracia si la resistencia ante el totalitarismo etarra hubiera dependido sólo de los nacionalistas? La respuesta es más que evidente: si no hubiera habido constitucionalistas vascos enfrentándose a los terroristas, defendiendo la legalidad constitucional y el estado de Derecho en el País Vasco y por ende en toda España, el fascismo etarra hace muchos años que habría ganado la batalla. Y hoy sería la democracia en toda España –no sólo los demócratas vascos particularmente–la que estaría en riesgo.

¿Y que sería de Euskadi si hubieran triunfado los totalitarios y por renuncia de unos y desestimiento de otros hubieran conseguido la independencia? Pues lo que está pasando en Ondárroa entre los proetarras y los nacionalistas es el ejemplo más claro: Euskadi  sería como Palestina;   se matarían entre ellos: Hamas y Al Fatah, Batasuna y el PNV.  Eso sería Euskadi.; ese sería el futuro que les estaríamos brindando a nuestros hijos si renunciáramos a seguir luchando. 

Pero esto no es nuevo. Los nacionalistas vascos nunca en su historia han arriesgado nada para defender la democracia y la legalidad vigente. Nunca. El PNV ha pasado a la historia como los perdedores de la Guerra Cívil, como defensores de la República y luchadores contra  Franco. Pero la historia es otra: el PNV traicionó a la República  cuando en  agosto de 1937 los gudaris -soldados vascos bajo el mando del PNV-, se rindieron ante el ejército italiano, aliado de Franco, lo que supuso la victoria de los nacionales en el norte de España y sentenció la Guerra Civil. Socios de conveniencia del gobierno republicano, los nacionalistas vascos habían mantenido desde el principio de la lucha negociaciones con el enemigo, primero directamente con los franquistas y más tarde con los italianos. Finalmente éstas dieron su fruto en el Pacto de Santoña, negociado de espaldas al bando republicano. 

El pacto, que nunca llegó a firmarse, fue considerado tabú y sobre él se ha mantenido el silencio más absoluto hasta hoy. En el País Vasco, la cultura oficial ha tergiversado los hechos y convertido una capitulación vergonzosa en un acuerdo inevitable y casi heroico. Los franquistas tampoco quisieron hacer propaganda de un hecho que les humillaba al tener que reconocer la decisiva participación extranjera en la guerra. Y los republicanos, al verse burlados, corrieron un tupido velo sobre la decisiva pérdida del norte industrial.

Y así seguimos. Callando ante las traiciones a la democracia, ante los silencios, ante la cobardía. Y concediéndole al nacionalismo vasco el derecho de primogenitura. Y pactando con ellos en cualquier lugar que podemos para marginar a los constitucionalistas vascos del partido Popular. A hombres como Germán; a mujeres como Regina. A mujeres como Marisa Arrúe, que ha resistido al frente de su grupo en Guecho y a la que los socialistas no han querido hacer alcaldesa, a pesar de estar empatada a concejales con el Partido Nacionalista Vasco. Y a pesar de que hicieron toda la campaña diciendo que si podíamos desalojaríamos al PNV del poder. La explicación para no hacerlo es que apoyamos la lista más votada… Peculiaridades vascas, deben de ser. Porque no parece que vaya a funcionar en Navarra; y no ha funcionado en lugar alguno de España. ¿Funcionará en Álava y permitirán los junteros del PSE que el Diputado General sea el candidato del Partido Popular que es el más votado?  

Pero bueno, que lo que yo quería decir es que en Ondárroa hay un hombre digno que se presento para ser concejal si los ciudadanos le votaban y ha cumplido con su palabra y ya es concejal. Ha entrado escoltado al Pleno; como siempre en los últimos doce años. Y seguirá entrando a cumplir con su obligación mientras obtenga el respaldo de los ciudadanos de Ondárroa. El siguiente paso es que la Diputación nombrará una gestora. Y dice Germán que a él, que es el único que ha tomado posesión, el único de los que estará en esa gestora por los votos de los ciudadanos, le corresponde ser alcalde. Tiene razón. No sé si la razón legal, pero sí la razón política. Y la razón moral. Tiene razón y ha demostrado que tiene “lo que hay que tener”. Quienes han demostrado no tenerlo debieran abstenerse de dirigir la política de ese municipio. Aunque me temo que para  gestionar a distancia los presupuestos habrá más de nueve del PNV, más de dos de EA, más de uno de la izquierda unida de Madrazo ,que estarán disponibles. 

Germán López Bravo, un saludo.

ROSA DÍEZ. Del Blog de Rosa en Basta Ya  

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