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Los resultados de las últimas elecciones locales, que demostraron cual es la verdadera fuerza de Ciutadans sin los apoyos de Jiménez Losantos, han acabado de abrir las costuras de un proyecto político que cada día se revela más fruto de una coyuntura muy concreta que puede acabar como flor de un día. El próximo congreso extraordinario previsto para finales del mes de junio se celebrará en un clima de completa división y de graves enfrentamientos internos.

La situación interna de Ciutadans se ha deteriorado tanto que ha llegado al extremo de llevar a los tribunales a los militantes disidentes. El presidente de Ciutadans ha denunciado a los impulsores de un manifiesto alternativo autodenominado “corriente zanahoria” por criticar la gestión de la dirección del partido. Al parecer desde una página web insinúan que Albert Rivera no ha realizado una gestión económica todo lo transparente que sería deseable. Rivera ha reaccionado y ha denunciado a sus críticos por un presunto delito de injurias contra su honor. Esta “corriente zanahoria”, que es muy activa en Internet a través de foros internos de Ciutadans y blogs, no tiene un líder públicamente conocido, pero parece estar impulsada por los críticos más radicales a Rivera, lo que si ha manifestado su intención de presentar una candidatura alternativa en el próximo congreso.

Por su parte la principal corriente de oposición a Rivera “Regeneración Democrática” afirma que “es un dictador. Tiene a su alrededor un equipo mediocre que nos está llevando al desastre. Tanto que medio partido quiere darse de baja”. Teresa Jiménez Barbat, presidenta de la Associació Ciutadans de Cataluña, que agrupa a los intelectuales que finalmente no entraron en el partido, parece perfilarse junto a José March, miembro del comité ejecutivo del partido, como las cabezas visibles de la principal oposición a la actual dirección.

Según parece también la expansión de Ciutadans por el resto de España esta seriamente comprometida. Al jarro de agua fría que han supuesto los paupérrimos resultados electorales municipales, se une el efecto de las aguas revueltas internas que hacen poco atractivo al partido recién nacido. Por ejemplo en Andalucía el principal coordinador de Ciutadans, Mario Acosta, fue suspendido de militancia por haber criticado el personalismo de Rivera. También en Madrid hay problemas entre gestoras y militantes a la hora de decidir los delegados que van a ir al congreso.

Todo anuncia que en el congreso del 30 de junio Ciutadans será un gallinero muy revuelto, con amenazas de ruptura incluidas, y en todo caso, aunque se solvente la crisis interna, con un futuro incierto, ya que será difícil valorar hasta que punto la imagen de la nueva formación no ha quedado dañada definitivamente.

BAJAS IMPORTANTES

El secretario general de Ciutadans, Antonio Robles, no se presentarà a la reelección en el próximo congreso del partido que celebrará la formación a finales de mes por las diferencias que mantiene con el presidente, Albert Rivera. El congreso tendrá lugar en los próximos 30 de junio y 1 de julio en el hotel Hesperia de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), según aprobó el consejo general celebrado el pasado 9 de junio. El todavía número tres del Partido de la Ciudadanía ha admitido en una tertulia en la cadena Cope en Cataluña este fin de semana que “no me presentaré a nada en el congreso”. Robles ha justificado su decisión en que “no me interesa la política” en “un país como éste y en un partido como éste”, aunque ha insistido que “yo no hablaría de crisis” en la formación.

Robles también ha insistido que, en su opinión, “si Ciudadanos quiere ser un partido de verdad debería tener a Rosa Díez y Fernando Savater”, en referencia al nuevo partido que impulsa éste. “Si no, lo tendrá muy difícil”, advierte porque “Savater ha sido un referente intelectual”.

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