ibouza-net.jpg

Se acerca la Asamblea o Congreso de Ciudadanos y no se sabe muy bien cuál puede ser la resultante de la misma. Después de un año de vida y de un ascenso espectacular en las elecciones autonómicas catalanas, se produce un semestre de parálisis acompañado de decisiones erróneas que vulneran los Estatutos y hacen entrar en crisis algunas de las Agrupaciones más importantes; expulsiones y sanciones contra afiliados cualificados; división en la cúpula dirigente; enfrentamientos entre las instituciones centrales del partido; resultados negativos en las elecciones locales, y crítica contra los dirigentes que puede dar un vuelco al liderazgo del Partido a corto plazo. ¿Qué sucede con C´s? ¿Es un partido efímero condenado a desaparecer a corto plazo? ¿cuáles son sus objetivos básicos? ¿dónde se sitúa?¿con quién compite?¿cuál es su espacio electoral?

Ciudadanos es un partido que puede tener un gran éxito o disolverse en un fracaso estrepitoso. Es un partido que desde su nacimiento se ve sometido a un proceso aceleradísimo de exigencias diversas ante las cuales puede triunfar y consolidarse o fracasar, dividirse y extinguirse.

Estas exigencias múltiples, aceleradamente apremiantes, son de definición ideológica, creación de un liderazgo efectivo, desarrollo organizativo, posicionamiento en un espacio electoral y expansión al conjunto de España. Ante esta multitud de apremios, la experiencia posterior a las elecciones autonómicas del año 2006 es negativa: la dirección se ha bloqueado, sin acertar a encontrar las respuestas de tipo ideológico, organizativo, de incidencia sobre la opinión pública y de expansión. Por ello, Ciudadanos está experimentando una crisis derivada de su paralización que lo divide internamente y que va transformando las discrepancias en hostilidades encarnizadas entre sectores de sus afiliados.

El Congreso que se avecina quizá sea la última oportunidad de remontar el vuelo o estrellarse. En el plazo de pocos meses, hasta las elecciones generales, el partido debe realizar los objetivos definidos anteriormente a ritmo acelerado.

LA IDENTIDAD: UN PARTIDO DEMOCRATA PROGRESISTA

Ciudadanos nace como consecuencia de la reacción de diversos sectores populares ante la hegemonía asfixiante del nacionalismo en Cataluña, acentuada por la incapacidad de la izquierda —PSC, ICV, PSOE, IU— y de la derecha catalana del PP para plantear una alternativa a dicha hegemonía en el ámbito catalán y del conjunto de España. La orientación nacionalista del PSC e IC y el síndrome de Estocolmo del PPC, junto con la orientación errática y los pactos del PSOE y el Gobierno de Rodríguez Zapatero con ERC e IU, que produjeron un impulso centrifugador, divisionista y extremista en el conjunto de España, dieron lugar a la cristalización de una corriente antinacionalista y antiextremista orientada a la moderación y el centro del espacio político.

La resultante del proceso de cristalización de esta corriente es el nacimiento de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, que puede definirse como un partido democrático progresista que extrae sus principios ideológicos del liberalismo progresista y el socialismo democrático. Ambas corrientes sustentan un conjunto de orientaciones y actitudes de defensa de la libertad y el laicismo; de apoyo a un patriotismo cívico, que por basarse en el pluralismo y la racionalidad, es perfectamente compatible con el europeismo, el cosmopolitismo y la solidaridad con el resto de los pueblos y ciudadanos del Mundo; de búsqueda de la realización de la igualdad de oportunidades, mediante el impulso de políticas sociales activas; y de concepción “republicana” que sustenta e impulsa la regeneración hacia una democracia viva y participativa. Regeneración a realizar mediante reformas constitucionales e institucionales que contrarresten la degeneración oligárquica y el anquilosamiento del sistema de partidos actual, alejado de los intereses y necesidades de los ciudadanos.

Ciudadanos, en resumen, se orienta hacia un objetivo esencial consistente en la defensa de la democracia española frente al nacionalismo anacrónico, antidemocrático e insolidario, frente al extremismo y el sectarismo de izquierdas, y contra el progresismo vacuo y reaccionario, carente de principios y débil frente a las tendencias disolutivas existentes en la sociedad española.

LA ESTRATEGIA: OCUPAR EL VACIO CENTRAL, RECONDUCIR EL RUMBO DE ESPAÑA

¿Cómo defender la democracia española frente a su destrucción impulsada por el PSOE, el resto de la izquierda y los nacionalismos?

En un comentario reciente sostuve que, debido a los pactos y estrategias del Gobierno actual, el sistema en su conjunto se ha deslizado a posiciones menores que cuatro en los ejes de coordenadas derecha-izquierda y centralismo-independentismo, de manera que estamos viviendo en el marco de una dinámica política caracterizada por el deslizamiento hacia la centrifugación y el extremismo izquierdista.

cuadro-comparativo.jpg

Y es en Cataluña donde este deslizamiento ha hecho nacer a Ciudadanos, que ha conseguido el apoyo de electores situados en las posiciones entre cuatro y seis de ambos ejes. Pero en el resto de España la situación es algo diferente, pues en el ámbito no catalán el PP resistió firmemente el impulso a la centrifugación. Por ello, mientras que en Cataluña el espacio central que apoya a Ciudadanos se amplia en cierto grado hacia la derecha, con votantes descontentos del PPC en el eje vertical, es posible que en el resto de España la amplitud de este espacio sea menor, para el caso de que Ciudadanos, o la Inciativa de “Basta ya”, o ambas organizaciones, consigan ponerse en marcha.

No obstante, existe un espacio de centro progresista fluctuante en toda España, que puede haber apoyado al PSOE o al PP en distintos momentos, o haberse ido a la abstención, y que constituye un ámbito potencial de votantes hacia el “tercer partido” que pueda surgir. En síntesis, la experiencia de UCD y el CDS, sumada a la de la época del PSOE centrípeto de Felipe González, demuestra que puede existir un amplio espacio de centro progresista cuyo apoyo pueden buscar Ciudadanos e “IBY” (la inicicativa de “Basta Ya” aún no tiene nombre, así que permítanme denominarla “Iniciativa Basta Ya” —“IBY”— provisionalmente).

Pero además, la población del resto de España va siendo cada vez más consciente del grado de degeneración generalizado de la democracia española resultante de las políticas del gobierno de ZP y de la creciente influencia de un nacionalismo-caciquismo periférico cada vez más radical e inconstitucional. Por ello, el centro progresista incluye también a todo el sector de votantes socialistas moderados y patrióticos estafados por el PSOE. Resumiendo: votantes demócratas y liberales progresistas, y votantes socialistas moderados y antinacionalistas constituyen una base potencial muy amplia que puede apoyar a un partido DEMOCRATA PROGRESISTA nuevo.

Existe, por último, un factor estratégico de enorme importancia a tener en cuenta: la reconstrucción y regeneración de la democracia española no la podrá llevar a cabo uno solo de los grandes partidos, que dependerá —sin Ciudadanos e IBY— de un apoyo de los nacionalismos periféricos que éstos no le otorgarán para este gran objetivo democrático. De modo que Ciudadanos e IBY pueden cumplir la función esencial de redirigir el deslizamiento del sistema hacia el centro, haciendo de catalizadores para la consecución de un pacto de Estado entre el PP, C´s-IBY y un PSOE reconstituido después de la derrota del gobierno ZP impulsada por el PP y C´s-IBY. Por ello, la función estratégica, desbloqueante y catalizadora de C´s e IBY puede ser vital para reconducir el destino histórico del país.

LAS CONTRADICCIONES: CEGUERA ESTRATEGICA Y SECTARISMO

Volvamos al principio para detectar los riesgos y factores del fracaso de Ciudadanos. En primer lugar, los objetivos señalados anteriormente, por su importancia, son enormemente difíciles y apremiantes: en pocos meses se hace preciso poner en marcha una operación fundacional de enorme envergadura y dificultad en todas las dimensiones del espacio público. Pero en el interior de Ciudadanos se viene manifestando incapacidad para percibir la situación en todas sus dimensiones históricas, lo que lleva a impotencia, debilidad en el liderazgo y sectarismo. Y este último es el mayor peligro, pues reproduce la mayor patología de la izquierda actual anquilosada, al considerarse depositaria de una legitimidad moral que le lleva a rechazar la relevancia y legitimidad de los sectores más centristas para desempeñar un papel tan importante como el propio.

Por ello, en Ciudadanos existe un sector que quiere construir una especie de PSC-PSUC bis, no nacionalista, a fin de debilitar y reconducir a la izquierda catalana, e incluso española, intentando imponer simultáneamente una hegemonía interna frente a los sectores centristas de Ciudadanos, y rechazando, por ende, toda posibilidad de alianzas con el PP en el futuro. El antinacionalismo e izquierdismo, sin visión estratégica de las necesidades de conjunto de la democracia española, llevan a este sector a denunciar como “peronistas” los principios fundacionales transversales de Ciudadanos de Cataluña, al rechazo de todo tipo de patriotismo, y a una especie de anarcociudadanía antinacionalista como fórmula estratégica de salida al proceso de creación de C´s. La consecuencia es que esta falta de perspectiva bloquea el proceso o lo ralentiza, y frustra las expectativas que C´s había creado en Cataluña y el conjunto de España. Este sectarismo y ceguera estratégica es lo que, a mi juicio, Ciudadanos debe superar urgentemente en el próximo Congreso.

Luis Bouza-Brey

Catedrático de Derecho Constitucional

Del Blog de Luis

***

Anuncios