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La declaración  de ETA de ruptura de alto el fuego le ha pillado al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a toda la cúpula del Partido Socialista Obrero Español moviendo fichas sobre el mapa de España. Mientras los terroristas se aprestaban a volver a asesinar oficialmente, los socialistas y el gobierno estaban entretenidos calculando si les costaría más en términos electorales dejarse embarazar públicamente por Nafarroa Bai o abortar el engendro que dura ya tres años.

 

Mientras los terroristas preparaban el camino al crimen, los socialistas y el gobierno movían fichas de colores sobre el mapa de España: aquí sumamos con los verdes, allí con los azules y los amarillos, más allá con los amarillos, los rosas, los morados…. Mientras en las cavernas se juega nuestra suerte democrática, en los despachos de Moncloa y Ferraz se juega al parchís con el único horizonte de conseguir el máximo de poder en las casillas de llegada.

Si no sonara a frase frívola habría  titulado este artículo: “Se acabó el recreo”.  Me gustaría pensar que el recreo se ha acabado; que el tiempo del juego, del cálculo, de los aprendices de brujo, de las fórmulas creativas, del engaño, del relativismo infantil, del autoengaño, de la soberbia del que quiere innovar ignorando la experiencia y la historia,  se han terminado. Pero mucho me temo que eso no va a ser así.

Ha dicho el presidente del Gobierno en su primera comparecencia pública tras el anuncio de ETA  que “Hoy ETA ha tomado la misma decisión que otras veces en el pasado y, ahora como entonces, ETA vuelve a equivocarse”, ha añadido. “La respuesta a esta nueva equivocación”, ha dicho, “será la que siempre han dado los gobiernos de España, las fuerzas democráticas y la sociedad en su conjunto, una respuesta anclada en la defensa común de los valores e instituciones democráticas, en la estricta aplicación del estado de derecho, en la eficacia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y en la cooperación internacional”. “ La decisión de ETA va radicalmente en la dirección contraria al camino que desean la sociedad vasca y la española, el camino de la paz. Un camino que sólo tiene un final, el del abandono definitivo de las armas, un camino que sólo puede iniciarse y recorrerse con la renuncia completa a la violencia”. Estoy profundamente decepcionada: otra vez trampas en el solitario. 

Es la hora de la política; pero me temo que nos ha pillado escasos de políticos. La hora de la política es la de enfrentarse a los problemas sin maquillarlos, asumiendo los errores, asumiendo la necesidad de hacer autocrítica, asumiendo el coste que para la convivencia ha tenido la nefasta política derivada de aquella decisión de sustituir el compromiso para la derrota de ETA por un  acuerdo para el final dialogado de la violencia. La hora de la política requiere de políticos con sentido de Estado; de políticos dispuestos a desandar el camino errado y de reiniciar un camino que ponga a la sociedad española en condiciones de volver a enfrentarse a ETA con garantías de éxito. La hora de la política requiere de todos altura de miras. Pero el primero que ha de dar el paso es el Presidente del Gobierno; él fue quien decidió cambiar de política antiterrorista; él es quien debe dar el primer paso para volver a un Pacto que nunca debió abandonar.  Y a tenor de lo escuchado, no parece que vaya a ser así.

¿Cómo es posible que el Presidente del Gobierno siga aferrado a las mismas frases, a los mismos latiguillos, a los mismos errores? ¿Qué es eso de que ETA se ha equivocado? ETA no se equivoca nunca; ETA hace lo único que saben hacer las organizaciones totalitarias: tratar de imponerse por la fuerza, tratar de destruir las sociedades plurales, tratar de derrotar a la democracia. ETA no se equivoca; ETA insiste –hoy que está más fuerte que hace tres años– en sus mismas pretensiones, en sus mismos objetivos, con sus mismos métodos. Quien se ha equivocado  es quien ha aplicado  una política de apaciguamiento y de concesiones que ha hecho más fuertes a los terroristas y  ha dividido al conjunto de los ciudadanos; quien se ha equivocado es quien ha creído que podía olvidar la experiencia histórica y engañar a ETA improvisando  fórmulas mágicas, como si no tuviera en frente a una banda fascista y terrorista insaciable por su propia naturaleza. Quien se ha equivocado es quien rompió el Pacto de Estado con los partidarios de la firmeza contra ETA para acordar con sus socios parlamentarios un final dialogado que nunca será posible mientras ETA mantenga la esperanza. Quien se ha equivocado es quien les ha dado esperanza a los terroristas; quien se ha equivocado es quien les ha permitido volver a las instituciones democráticas; quien se ha equivocado es quien ha relativizado su determinación de volver a matar; quien se ha equivocado es quien ha demonizado a todos los que advertían de esos errores. Quien se ha equivocado gravemente es quien se ha empeñado en convertir en enemigos a los críticos con su política mientras trataba como adversarios políticos a los terroristas. 

Insisto en que es la hora de la política.  La hora de la política es la vuelta al Pacto de Estado. Sin ambiguedades, sin ambages, sin disimulos. No le he oído ni una sóla vez al presidente hablar de la derrota de ETA. Mientras no comprenda que la clave no está en que ETA abandone las armas para recorrer “el camino de la paz”  se seguirá equivocando. ETA no abandonará las armas motu propio; sólo lo hará cuando la derrotemos. Y sólo podremos derrotarla si queremos derrotarla, si decidimos tomar nosotros la iniciativa, si cambiamos de política, si recuperamos la ambición que nos llevó a proponer y firmar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

El Presidente ha insistido en el mantra del  “consenso unánime”.  Es como si no hubiera aprendido nada.  Lo único que hará que  ETA pierda la esperanza es el Pacto de Estado. En el Pacto de Estado no sobra nadie; pero hay dos partidos que son imprescindibles: el Partido Socialista y el Partido Popular, las únicas fuerzas políticas que, hoy por hoy, pueden formar gobierno en España. Mientras el Presidente no entienda  eso,  mientras siga engañándose con hermosas frases, ellos, los malos seguirán controlando la agenda. Y ellos, los malos, están hoy en mejores condiciones que hace mucho tiempo para implantar el terror. Ellos, los malos, merced a los errores de nuestros  Gobierno están hoy en las instituciones democráticas; ellos, los malos, pueden hoy preparar sus crímenes con mayor comodidad, con mayor impunidad. 

¿Qué más tiene que ocurrir para que José Luís Rodríguez Zapatero lo entienda y rectifique? Se me ocurre que lo único que está en nuestra mano es hablar claro. Yo creo que lo más irresponsable que puede hacer a día de hoy un demócrata es proponer borrón y cuenta nueva. Todos hemos de ponernos a disposición; pero todos hemos de asumir y exigir la cuota responsabilidad que corresponda. Lo peor que puede ocurrir es que alguien crea que aquí no ha pasado nada. Ha pasado y mucho. Y para evitar que siga pasando o que empeore, nada mejor que llamar a las cosas por su nombre. La situación actual tiene culpables; pero también tiene responsables. Sólo cuando lo entiendan, rectificarán. Y sólo cuando rectifiquen estaremos a salvo.

ROSA DÍEZ. Blog de Rosa

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