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Pues me parece perfecto si los nuevos partidos de izquierdas como Ciutadans o el partido surgido de la plataforma de los disidentes socialistas vascos logran quitarle votos al PP. Ojalá le quiten todos los votos y acaben con la lacra que suponen los populares en España.

La medida más españolista llevada a cabo por los populares en toda su historia ha sido la colocación de una bandera rojigualda en la Plaza de Colón, en Madrid. El resto de sus acciones en este sentido ha tenido un carácter netamente contrario no ya al nacionalismo español, sino al mantenimiento de las estructuras del Estado. Me refiero a evidencias como el gobierno de tres décadas de Manuel Fraga en Galicia, inspirado claramente en el pujolismo catalán y reforzado por el tradicional caciquismo de las tierras gallegas; me refiero a la normalización lingüística que los populares de la Comunidad Valenciana y de las Baleares están implementando incluso en territorios valencianos donde no se ha hablado nunca en catalán; me refiero al habitual rastrerismo del PP catalán con respecto a CiU; me refiero al visto bueno que Javier Arenas ha dado a un estatuto nacionalista como el andaluz, abiertamente inspirado en el Estatut catalán…

En la época más pretendidamente anticatalanista del PP, la de Vidal-Quadras, se aprobaron, con la aquiescencia de los peperos, leyes catalanistas de alto contenido simbólico como la confirmación del Himno Nacional de Catalunya, el hiperviolento Els Segadors. Ya en otro contexto, llegó la aprobación de la Ley de Política Lingüística de 1998. Y últimamente, se ha venido hablando del visto bueno de este partido a la aberrante normativa que obliga a las comunidades de vecinos a tener sus documentos internos escritos en catalán.

Un neoliberal puro, el señor Josep Piqué, que privatizó España entera cuando estuvo de ministro, que pertenece a una formación política teledirigida por sectas integristas como el Opus Dei, los “Quicos” y los Legionarios de Cristo, que ahora tilde a Ciutadans de partido de extrema derecha tendría que ser por lo menos sonrojante. También ha sido Piqué quien ha dicho en estos últimos meses que hablar en castellano en el Parlament es una provocación -la lengua de más de la mitad de los catalanes. Más recientemente todavía, el mismo Piqué ha escrito un artículo de prensa piropeando al nefasto Jordi Pujol.

Vamos a dejarnos de monsergas, el PP es un partido hipócrita que se rodea de nostálgicos del franquismo para organizar aparatosas manifestaciones abanderadas, pero que se aprovecha en la práctica política de los réditos proporcionados por el uso y abuso del nacionalismo, y es muy fácil entender el porqué. Pues porque el nacionalismo permite gobernar muy cómodamente. Los socialistas y lo que queda de la izquierda se lo saben de memoria: te permite ser un prevaricador y atenazar al cuarto poder sin que el “pueblo” te lo tome nunca en cuenta.

Con sus ideas y su estética, el PP está dando más auge a los despropósitos nacionalistas que los mismos Carod-Rovira o Ibarretxe. El franquismo sirvió para generar un terrible resentimiento antiespañol en muchos catalanes que, azuzado por los que viven a costa del victimismo y por los sucesivos gobiernos pujolistas, ha servido para catapultar a los de Esquerra a lo más alto. En estos momentos, y después de los ocho años de gobierno aznarista, es el PP el que asume este papel de apoyo indirecto al secesionismo. Sólo hace falta atender a los datos objetivos para darse cuenta de este lamentable proceso: en 1992, ERC creció. En 2003, tras los gobiernos populares, ERC se salió, y entró en el gobierno bajo el auspicio socialista. Pero que no se nos olvide el rol oculto que representa el PP en este descalabro: la mera existencia de una formación como el PP, con sus retrógradas ideas, su origen franquista y su negativa a condenar el régimen, con el hecho de haber puesto a España en manos de cuatro familias, con su inhumana Ley de Extranjería, y con tantas otras cosas malas, avalan la apoteosis nacionalista que está viviendo España recientemente. Los nacionalistas son reaccionarios, pero el PP no se queda corto, y sirve de espantajo para que aquéllos lancen sus pullas xenófobas contra España y los españoles.

Por eso, la mera presencia de los populares es una lacra ignominiosa. Si de verdad nos preocupa la unidad de España como Estado democrático que nos representa a todos, nuestro deber es oponernos sin dudarlo al PP. Representa todo lo que no debería de ser España, y favorece la relación antinatural entre la izquierda y el nacionalismo.

Por esto y por tantas cosas, no me cabe duda de que el principal enemigo de Ciutadans – Partido de la Ciudadanía es el PP. Se cargó en su momento a Unidad Alavesa, y pretende ahora hacer lo mismo con Ciutadans.

Es una vergüenza el PP. El mayor enemigo de España.

BYE BYE SPAIN. Foro de opinión

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