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No sé lo que pasará finalmente; lo sé que decidirá –si decide– el Partido Socialista de Navarra. No sé en qué cálculo se ampararán para tomar la decisión respecto del futuro Gobierno de Navarra. Pero lo que me perturba,y he de decirlo, es tener la sensación cierta de que en todo caso todo dependerá de un cálculo partidario y electoral. Llego a este convencimiento a la vista de los movimientos y de las declaraciones que están protagonizando los diferentes responsables socialistas, desde los que están en el Gobierno de la Nación hasta los responsables navarros o federales. Estamos otra vez en una ceremonia de cálculos y juegos de númereos, como si nadie quisiera ver la realidad de las cosas.

Hay dos realidades que analizar. Empecemos por la númerica, esa que muestra cual es la voluntad de los ciudadanos. Y la realidad de los hechos es que los navarros han vuelto a votar mayoritariamente, más que el doble de votos respecto al segundo, más porcentaje de apoyo y votos que en las anteriores elecciones, al partido que lidera Miguel Sanz y que hoy gobierna la comunidad foral. La realidad de los hechos es que el partido que hoy disputa la presidencia al que ha ganado las elecciones ha sido colocado por los ciudadanos navarros en la tercera posición. La realidad de los hechos es que el partido situado en segunda posición, ese conglomerado nacionalista con el que el PSOE no parece tener reparo alguno en sumar, está formado entre otros por partidos anexionistas e independentistas, que no defienden el mismo marco constitucional ni el modelo de convivencia actual, por mucho que alguno de sus integrantes haya decidido dejar de pegar tiros para conseguirlo. Y esa es la segunda realidad que hay que analizar, la de fondo, la que tiene que ver con un pacto constitucional que se pondría en cuestión si esa coalición se llevara a término.

Es muy loable que en ese partido Nafarroa Bai hoy todos condenen la violencia, faltaría más. Pero estamos hablando de hacer un pacto de gobierno y el hecho de que hayan dejado de ser terroristas no cambia el hecho de que esos con los que Puras quiere sumar para ser presidente, siendo el tercero, pretenden  la independencia de Euskadi y la anexión de Navarra.  Condenar la violencia es condición imprescindible; pero no suficiente para formar un gobierno. Los gobiernos se forman– o se deben formar– entre quienes tienen en común las bases fundamentales, la Constitución y el modelo de convicencia. Y eso no se da entre Nafarroa Bai y el PSN. Pongan lo que pongan en los papeles que estén escribiendo para repartirse el poder y hurtar  la voluntad de los ciudadanos. Porque los ciudadanoshan votado a dos formaciones –la segunda y la tercera–que nosignifican lo mismo. Sumar después es burlar esa voluntad soberana. No se puede votar peras con manzanas y empeñarse en explicar que lo que ha salido no es una macedonia.

ROSA DÍEZ. Blog de Rosa

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