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Pero unos más que otros. Pero todos contando las bondades de los resultades, enmascarando los pequeñoso grandes fracasos, descontando los votos de los lugares que no favorecen la cuenta de resultados, enmascarando la relidad, apuntandose a la versión que más interesa para la parroquia. Nadie se quiere fijar en la abstención; ni en el voto en blanco. Ni en las circunstancias que han producido que la abstención sea mayor en aquellos lugares en los que la política gubernamental ha hecho la mayor apuesta de cambio: País Vasco y Cataluña.

No me preocupa que hacia afuera todo el mundo cante las excelencias de su política; es lo que se espera. Pero no me gusta la ausencia absoluta de autocrítica, porque creo que eso contribuye a que el desapego entre políticos y ciudadanos sea cada vez mayor. Pero más me preocupa que los líderes de las fuerzas políticas terminan por creerse sus propias mentiras y actúen como si nada hubiera pasado. Ni que decir tiene que cuando la mentira se instala la secta la repite y entonces si que hemos acabado con toda posibilidad de revisar las cosas que sin duda todos hemos hecho mal. Encerrados en dos mundos cada vez más incomunidados el PSOE y el PP  serán incapaces de encontrar un mínimodenominador común que evite que en las generales el cisma sea aún mayor.

Ahora, resulta curioso como hay gente que se ciega hasta el extremo de no ver  la realidad y convertir el dato falso en hecho objetivo, la versión de parte en hecho probado , la realidad verificada en versión equiparable a otra  que no cuenta con ninguna base científica en que sostenerse. Me fijaré un momento en lo que “se cuenta del País Vasco” y de Navarra.   Es un hecho incortovertible que los que más  han ganado con la política de apaciguamiento del Gobierno de Zapatero han sido los nacionalistas independentistas y los terroristas; los primeros se han beneficiado del discurso de la Moncloa y los segundos  han conseguido volver a las instituciones democráticas gracias a los favores del Gobierno y de la Fiscalía General del Estado.

 Esa misma política de apaciguamiento que ha  devuelto a ETA a las insituciones  ha enviado al Partido Socialista de Navarra a la tercera plaza, adelantado por los independentistas. Y ha revalidado la propuesta de UPN, que ha subido en porcentaje y en votos, aunque la Ley Dont le haya hecho perder la mayoría absoluta. Esto no es una opinión; es un hecho, por muchos que paarezca enmascarado con esa propaganda de que en Navarra se ha votado cambio; el cambio que se ha votado en Navarra ha sido desplazar al PSN a la tercera plaza, introducir a ETA en el Ayuntamiento de Pamplona y en otros y posibilitar una fuerte ascensión de los independentistas y anexionistas. Vamos un panorama como para que el PSOE tire cohetes. ¿Puede alguien concluir que losciudadanos Navarros –muchos más movilizados que la media de España–  han premiado en Navarra la política del PSOE? Solo desde la propaganda se puede llegar a esa conclusión, porque lo que es el PSN se ha pegado el gran batacazo y UPN ha subido en porcentaje y en votos. ¿Como puede salir Puras pidiendo la presidencia si se ha quedado el tercero, si ha perdido posiciones, si tiene menos de la mitad de votos que UPN, que a pesar del desgaste propio de los años que lleva gobernando, ha incrementado su apoyo? ¿De donde se puede deducir que eso es lo que han votado los navarros?

Y en el País Vasco, el PSE ha tenido buenos resultados y ha conseguido ocupa el segundo lugar, tras un PNV que ha sufrido un gran desgaste y ha pagado por primera vez en las urnas todas sus corruptelas y sus diferencias internas. Lo logrado por el partido Socialista de Euskadi es meritorio, si bien para no contribuir a eso mismo de la propaganda descontextualizada conviene recordar que en Euskadi  siempre ocupa la primera plaza de los dos partidos nacionales el que Gobierna en Madrid; y que lo normal ha sido siempre que ese sea el segundo partido de la Comunidad Autónoma, o el primero en Generales. El PSE ha mejorado en sus feudos, ha recuperado plazas perdidas en el 2003 como Sestao u otras como Basauri, que llevaba vaias legislaturas en manos del PNV, pero también ha perdido en lugares emblemáticos como en Santurce y no ha recuperado Ortuella, el municipio del Secretario General de Vizcaya José Antonio Pastor, del que fue Alcalde hasta la pasada legislatura en que lo perdió siendo candidato.

Y también conviene revisar a la vista de los resultados contextualizxados los resultados del PP en el País Vasco. A mi juicio el Partido Popular , a pesar de lo duro que es votar a los que dan malas noticias –y el que no malas noticias sobre el País Vasco es que sencillamente enmascara la realidad–, a pesar de una campaña realizada en ausencia de su mejor activo, María San Gil, ha resistido de forma notable. Claro que todas estas valoraciones son subjetivas, como las que puede hacer cualquiera, pero los datos que las avalan no lo son. Ahora, lo que me parece una desviación de la realidad es afirmar que el PP sólo gana fuera de Euskadi, que su política sólo da votos fuera. No se corresponde con lo ocurrido en Navarra, insisto, ni con lo ocurrido en el País Vasco. Gorriarán lo explicaba bien ayer: el avestrucismo no es nuevo en esta Comunidad. Como no lo es en ningún lugar del mundo en el que se lleva mucho tiempo sufriendo falta de libertad. Si alguien te cuenta que todo va a ir muy bien sin que tu tengas que esforzarte y otro te pide “sangre, sudor y lágrimas”, la reacción humana más común es apostar por el primero. Hasta que las lágrimas son las propias.

Del mismo modo que cabe reflexionar sobre lo que le ha pasado al PSOE en las ciudades, que  justo lo contrario de lo que ocurre a la izquierda en el resto de Europa. En Europa las fuerzas de izquierdas ganan generalmente en las ciudades y en los grandes núcleos urbanos y los conservadores en las pequeñas poblaciones o las areas rurales. En España  el voto urbano, el que se consiera normalmente más informado, es abrumadoramente mayoritario para el Partido Popular. Recuerdo que hace bastantes años estas mismas cosas ocurrían y era motivo de preocupación para la dirección del PSOE de entonces y motivaban grandes debates en el Comité Federal, que consideraba que sin el voto urbano el Partido Socialista no ganaría nunca las elecciones con solvencia en España. Hoy nadie parece reflexionar sobre esa situación. 

En fin, que como decíamos ayer, las elecciones se ganan en las urnas y parecen perderse, o viceversa, en los titulares. Pero también ocurre que se pueden perder en las urnas y ganarnse en los despachos. Aunque al final todo lo que es contrantura termina paando factura. Aunque a lo mejor nos pilla ya muy mayores…

ROSA DÍEZ. Blog de Rosa

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